Bueno, lo de buscar casa es relativamente fácil excepto si estás buscando algo realmente bueno. Me pongo manos a la obra, cojo mi moto para dar unas cuantas vueltas a las zonas de la isla que más me gustan. No hay que ir a ninguna de las dos agencias inmobiliarias de Koh Tao, tienes que ir casa por casa preguntando precio y opciones. Las opciones suelen ser la electricidad y el agua a parte, pero eso depende de los propietarios, quién te haya recomendado el sitio y el tiempo que vayas a quedarte, aunque por mucho que les digas que es por mucho tiempo, hasta el tercer mes no se fían de nadie. El límite me lo he marcado en 10.000B (230€) ya que tengo que añadirle el precio de la moto mensual otros 2.500B y la gasolina de estar todo el día mareando como un chiquillo de 15 años con su nueva moto. Las buenas están alejadas de la playa y la necesitas si o si.
Tras perder toda la tarde y no encontrar nada de mi agrado, vuelvo a la zona 0, o sea donde está New Way Diving para poder dormir otra noche más en una de las habitaciones donde he estado desde el principio. Al estar ya alojado me encuentro a Chris DM y al contarle que estoy buscando algo bueno me dice que hay una de las casas donde él vive que al día siguiente quedará libre. Voy corriendo con él a ver su casa y me gusta mucho. Está en la cima de una montaña, en una zona de poco paso de gente. La casa tiene una gran habitación-sala de estar, con TV, cocina con nevera pero sin cocina y baño cerrado, en total unos 50m2 de vivienda sobre 4 vigas que la aguantan. Creo que me quedaré esta, las vi hace unos días y me pidieron 10.000B pero al ir con Chris me la dejan por 8.000B.
Total que pago y me traslado a mi nueva casita y empiezo a personalizarla. Lo primero es comprarme el ya conocido como Mauro's Cocoon, que es mi hamaca. De color naranja con dibujos gastados como por lejía en blanco y la mar de cómoda. Lo divertido fue colocarla, ya que era la primera vez en mi vida que instalaba una y tras ponerla en un sitio bastante adecuado usando una cuerda que ya estaba en la casa, me tumbé con sumo cuidado por mi inexperiencia y falta de confianza en tan sofisticado artilugio. No estaba equivocado, a los 3 segundos de estar tumbado me fui al suelo desde una altura cercana al metro. Por suerte no la había puesto sobre la barandilla, que es donde Hanna la sueca me quería ayudar a ponerla. Hubiera acabado con la espalda hecha un 4 seguro de la gran ostia que me habría dado. Al fin la coloco en su lugar definitivo, a escasos 20 cm del suelo y siempre uso un cojín de seguridad.
Esta no va a ser mi casa definitiva, quizás me mude a la de al lado cuando quede vacía porque tiene mejores vistas pero hasta de aquí a un mes no lo sabré.
Mientras tanto, a disfrutar de las comodidades de este alojamiento tan bonito y a seguir buceando que es lo que quiero hacer.
Hasta la próxima entrada
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