domingo, 21 de marzo de 2010

Día de buceo más esperado

Por la mañana había quedado con Anna para ir a buscar más casas, pero para cuando llega ya es hora de irnos comer antes de la sesión de buceo. Da igual, tampoco voy a cerrarlo ahora porque si no tengo que pagar los días que estaré fuera, ya lo veremos cuando vuelva.
La primera inmersión es en Japanese Gardens, una de mis favoritas. La iba a hacer con Marina, que es IDC (lo que quiero hacer cuando venda mi moto), asistiéndole con el chico mexicano que ha empezado hoy a bucear y con Anna que está haciendo el DM que tengo yo ahora y quiere asistirla también. Pero Chris DMT (Dive Master Training) me dice que si puedo acompañarlo, que no tiene con quién bucear y lo hago con él. Ha sido muy buena la inmersión, hemos entrado en dos cuevas. Una de ellas era multinivel, acabando en una preciosa chimenea que daba a la superficie, para volver a meterte por otra entrada que te devolvía a 8 metros de profundidad. Una maravilla de cueva, la tengo que recordar para repetirla y enseñarla.
De vuelta al barco, me pongo junto al grupo latino (una italiana, un mexicano y dos españoles) y empezamos a hablar con nuestro típico tono subido de volumen. Es curioso que cuando hablamos en español todos los demás se callan, los controlamos y Anna y yo reímos mucho con esto. “Que se aguanten que siempre hablan y ríen más ellos que nosotros” comentamos mientras seguimos riendo.
La segunda inmersión es en White Rock y no tiene nada que envidiar a la primera. Esta está llena de pináculos, corales y mucha vida. A destacar tres Triggerfish azules que raramente van juntos, todavía no los había visto en compañía y de ese único color. Siguiendo la inmersión, intentando no perder de vista a esos Triggerfish que son bastante cabroncetes, vemos el círculo perfecto de piedras que hay en la arena, siempre custodiado en el centro por dos peces Nemo, pero esta vez hay una auténtica carnicería en el círculo. Hay un Titan Triggerfish levantando a mordiscos las piedras que conforman la vivienda de Nemo y su señora y unos cuantos otros peces alimentándose de lo que se desprende. Ninguno entra en el interior de la curiosa formación, pero hoy se van a ir bien gorditos a dormir.
Como viene siendo costumbre tras las inmersiones, nos vamos a Choppers y luego a Office, que es el bar con la cerveza más barata que en los supermercados. Allí le pregunto a V por el estado del pie del otro Chris, el DM, que por la mañana se ha dado un golpe en un pie y tenía tres dedos con mal color. Por suerte no lo tiene roto, sólo estará una semana sin bucear. Aquí nos juntamos con otros dos nuevos. Son los típicos nigerianos de piel más blanca que la nieve y cabello rubio y largo los dos. Lo son ya de tercera generación y se sienten africanos que al fin y al cabo es lo que son. Hablamos de buceo pero también de política y es curioso porque dicen que es un gran país, muy tranquilo y muy lejos de la proyección internacional que se le da. Dicen que tan sólo hay dos zonas en las que aisladamente hay problemas y me lo compara con el problema que tenemos en España, que también la conoce y creían que estaría peor por el terrorismo. Cuando ellos se van, nos quedamos John y yo.
Con John, un DMT escocés con el que estoy dándole bastante al inglés, le he pedido que me corrija y cuando no entiendo alguna expresión no duda en explicármela. Ahora me llama SpanichScotish. Nuestras expresiones y manera de llamar a las cosas y tipos de personas también le gustan y se interesa, sobre todo le ha gustado lo que son los “perro-flauta” que ahora les llama “flutedogs”. Al rato se nos juntan dos suecas que se han querido sentar con nosotros a tomar una cerveza al vernos reír todo el rato. Como pasara en las películas de Esteso y Pajares, lo español gusta a lo nórdico … y viceversa.

Hasta la próxima entrada

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