domingo, 11 de julio de 2010

Punto y… seguido

De la misma manera que hubo un momento cuando estaba en España que necesitaba salir, estando en Koh Tao he tenido la misma necesidad pero con un golpe de suerte (y simpatía claro está).


 

Las últimas semanas se estaban caracterizando por una monotonía exagerada. Tras finalizar el curso de instructor algo de trabajo había salido pero nada especial, cursos de una persona solamente y cómo no, en español. Un día de esos en que me daba más vuelta la cabeza de lo normal, y como siempre que podía conectado a internet, me dio por mirar páginas de buceo en Zanzíbar. Tanzania hacía cosa de 3 años que me llamaba la atención de una manera especial, ya que estuve a punto de ir a trabajar como responsable de una empresa de cultivos y por aquel entonces leí bastante sobre el país. También sabía que el buceo en Zanzíbar es muy bueno, según quien lo cataloga entre los Top Ten mundiales. En Nid's, el restaurante que casi todos los días lo llenábamos los amigos de Koh Tao, pequeño, acogedor, excelente comida y la mejor conexión a internet de la isla fue el punto de partida de mi futuro más próximo.

Mientras miraba páginas y más páginas web, los ojos cada vez más abiertos como platos, en eso que llegó Nicla. Ella es una amiga surafricana de mi amigo Zak, que se conocen desde pequeños y casualidades de la vida que tras 6 o 7 años sin verse se reencontraron en Koh Tao. Bueno, también es mi amiga y gracias a ella ahora estoy en el aeropuerto de camino a África, (¡joder que bien suena!). Al verme emocionado tras mi pequeña pantalla del ordenador, me preguntó que si podía saber que miraba con tanta atención y emoción. En ese momento tenía en frente de mi la lista de animalitos que en breve voy a poder disfrutar viendo, como tiburones ballena, tiburones jorobados, tiburones cabeza de martillo, manta raya, tortugas, delfines, y eso casi asegurado en cada inmersión. Me preguntó que porque estaba mirando Zanzíbar y tras explicarle un poco de todo lo que me rondaba, me dijo que ella había llegado a Koh Tao directamente desde Zanzíbar tras haber vivido durante 4 años allí. Me contó lo fabuloso que es la isla y mejor aún, que tenía unos amigos que son españoles y propietarios de un centro de buceo. ¡No me lo puedo creer! - Le dije – A lo que continuó que si quería me ponía en contacto con ellos a ver qué tal. En cuestión de 4 o 5 días, tras cruzarme varios emails con Sabina, la hija de los propietarios, me dijo que ahora necesitaban a un instructor de buceo y que se encargara de ventas. Para todo ello estoy capacitado y en cuestión de horas allí estaré. Suerte y simpatía, ya lo decía yo (ahora ya no están cerca mamá ni papá para que me echen flores y me las pongo yo mismo).

La fecha estaba decidida, tenía que ser tras mi cumpleaños que era en 3 días. Al comunicárselo a todos mis amigos de la isla, decidimos hacer una fiesta de aniversario y despedida todo en una noche, que fue de lo más divertido. La nota mala de ese día es mi impaciencia y el mal cálculo de horas, ya que mi familia junto con todos mis amigos de Premiá habían quedado en casa de mis padres para hacer una videoconferencia conmigo y siento mucho haber estropeado tan bonito momento que habían estado preparando durante 2 meses. Casualidades que todos habíamos quedado a la misma hora pero en diferente lugar, a unos cuantos miles de kilómetros.

Jo, aquel otro amigo mío que cumplió años en febrero, también se marchaba de la isla, él porque ya se había quedado sin dinero y con el sueldo de DiveMaster no le daba para nada, por lo que se ha tenido que volver a Gales a trabajar un año para ahorrar y sacarse el curso de instructor en Nueva Zelanda, no está nada mal tampoco. Así que decidimos una fecha intermedia entre su salida y la mía y el día 6 de julio de 2010 abandonamos la roca. Quizás para siempre. Koh Tao creo que se tiene que vivir una vez, disfrutarla y quedarte en la memoria todo lo bueno que tiene y lo bien que te lo has pasado. Intentar que vuelva a ser lo mismo o mejor es imposible.

Cada vez que había tenido que salir del país para la puñetera visa-run, lo había hecho en barco, claro está, y después en autobús, monovolumen s o avión, nunca en tren. Lo mismo había hecho Jo, por lo que decidimos hacer el viaje en tren. No podemos abandonar Tailandia sin haber ido en tren. El barco que nos llevó a Chumporn, Chumphon o Cumphorn (lo puedes ver escrito en la estación de muchas maneras diferentes) era el barato, pero también nos sirvió para que la salida fuera un poco más lenta y pudiéramos despedirnos de la isla. Al desaparecer entre la nieblilla, aparecía al otro lado la costa de Chumpon. Allí debíamos pasar 3 horas esperando al tren que nos llevaría a Bangkok. La espera fue de casi 5 horas, pero tampoco teníamos ninguna prisa, ninguno de los dos habíamos comprado el billete de avión a nuestros respectivos destinos. Era un tren cama, pero a diferencia de los de España, aquí el vagón está lleno de camas, 48 si mal no recuerdo, y ahí dormíamos los falang (o farang) que somos los extranjeros sobretodo del oeste de Europa pero ahora aplicado a todo no Tailandés, junto con los locales que se lo pueden permitir, el resto van sentados todo el trayecto. Son camastros de hierro, con una colchoneta de 3 o 4 cm, incómoda a morir –todavía me duele el brazo de algo que me clavé mientras intentaba dormir- . Al despertanos con gritos, cerraron las camas, quitaron las cortinas y se convirtió en un tren de pasajeros más normal, a no ser de las zonas de las maletas tan mal colocadas que pasar con todo nuestro equipaje por el laberinto de hierros y escaleras requirió de destreza y ayuda entre el uno al otro.

Ya en Bangkok, cómo no nos dirigimos a Kaoh San Road, la calle de los mochileros. Aquel donde me hospedé en febrero estaba lleno y fuimos al más famoso de todos, el D&D. Pagando 3 noches conseguíamos una extra y desayuno. Y así ha sido. No estaba mal el sitio, en realidad muy bien, con su piscina en la cubierta y TV. De la TV sólo podíamos ver un canal en semicristiano (inglés) donde nos ponían películas bajadas de internet y durante dos días maratón de dos series, "Band of Brothers" y "24". Aunque la mayor parte del tiempo lo pasábamos en la piscina, hablando o leyendo. Salimos un par de noches, la primera y la última que estuvimos juntos. La primera fue en la que la Selección Española enseñó a jugar a fútbol a la alemana, de vez en cuando les dejaban la pelota para que no se fueran llorando a casa, pero no mucho que si no se acostumbran mal. La euforia por la calle tras el partido fue máxima, todos los españoles que estábamos por allí felices como nunca por el futbol, algunos extranjeros nos daban su apoyo y lo mejor el careto de los alemanes, rendidos a nuestro toque de balón. Mucha rabia debe de haber entre holandeses y alemanes, ya que los holandeses saltaban de alegría y los alemanes cuando les bajó un poco la mala lecha, no paraban de decir que apoyarían a España, que odian a Holanda a morir.

Lo bueno que ha tenido acabar con un amigo en Bangkok es que ambos estábamos de acuerdo en algo: "Sick of Thailand", o lo que es lo mismo "Hasta los cojones de Tailandia". Bangkok agota, su gente, su ruido, su calor, esta calle llena de comercios ya unos sobre los otros, el no poder hablar más de 20 segundos seguidos, ya sea andando o sentado en una terraza sin que te acribillen a ofertas que no paras de rechazar, y detrás haciendo cola hay 3 más que ofrecen exactamente lo mismo. Puedo entender su necesidad, pero es agotador y acabas por cogerles un poco de manía. Esto en Koh Tao no pasaba, pero un poco de aquí y un poco de allá y te vas con muy buen sabor de boca pero con la duda de volver. Una duda un poco clara.

Mientras me despedía de Jo ayer, cogiendo su taxi al aeropuerto, me llamó Nicla que estaba cerca de Kaoh San Road, de vuelta a Koh Tao. La colega se ha ido un par de semanas a ver 3 partidos de la Selección Española. Como me prometió, porque se lo pedí, me ha traído una Vuvuzela. Esa trompeta infernal que hacen sonar en los partidos del Mundial de Fútbol. La mía la compró durante el partido de España – Alemania. Parecerá poca cosa pero me ha hecho mucha ilusión.

La peor parte de todo esto es que el partido de la final lo voy a pasar volando, era el billete más barato que encontré y no está el horno para bollos, por lo que tendré que ir a ver al Capitán, o Comandante o lo que sea el que pilote para que me mantenga informado o me ponga una radio donde pueda escucharlo.

Bueno, este es el fin de otra etapa, la de Tailandia. Le pongo al fin un diez y espero poder igualar o mejorar esa nota en mi nuevo destino: Zanzíbar – Tanzania – ÁFRICA ¡Joder que bien suena!


 

Hasta la próxima entrada


 

jueves, 3 de junio de 2010

Unas de Jaimito… o Maurito


Una de las ventajas de viajar o vivir así es la ausencia de horarios fijos, por lo que me levanto cuando me despierto, y no cuando el ruido del teléfono anuncia el principio del día.

En ese momento, me doy una ducha, me afeito (ahora sólo la cara) y tras desayunar me voy al consulado. Son aproximadamente las 11 de la mañana. Al coger el pasaporte, lo pongo en mi bolsillo y salgo corriendo a la estación de autobuses para coger el siguiente que me llevará a la frontera. Son dos horas de camino por 40 kilómetros, pero es lo que hay si no quieres coger un taxi. Llego apurado pero a tiempo.

Una vez en la frontera, cambio el dinero malayo que tengo por tailandés. Paso el primer control de seguridad, paso el segundo control de seguridad y también el tercero. El pasaporte todo el rato en la mano porque es lo que te piden para poder pasar. Una vez ya en tierra tailandesa, pero aún en la frontera, voy andando por el medio de la carretera cuando un personaje me grita y me dice que me he olvidado de rellenar el papel de inmigración. "¡¡Leches!! Es verdad". Cojo el papelito, saco el pasaporte para tener toda la información, y al abrirlo veo una etiqueta de visado de la India "¿pero si aún no he estado?", pienso. "Me habrán puesto la etiqueta de otro y se han equivocado". Al abrir ya página de mi información, veo que el número no empieza por AAA como es el mío y… el de la foto no soy yo ni ese es mi nombre. Mecaguentó, me han dado el pasaporte de otro español.

Estoy en tierra de nadie, entre un país y el otro, acabo de cambiar de hora por una menos que es en Tailandia y el jetlag me empieza a afectar. Pienso en la película aquella en la que Tom Hanks se queda tirado en un aeropuerto de América. Pero esto ni es una película, ni es América ni yo el Hanks. Voy a la policía tailandesa de la frontera y les cuento el caso. Llaman al consulado pero se han ido a comer. Me dice el jefe de la policía "Vuelve a Kota Bharu y que te den el tuyo". ¿Pero cómo quieres que me mueva entre países con una documentación que no es mía? ¿Os habéis dado cuenta de los fallos de seguridad que tenéis?

Al final accedo a volver, pero esta vez en taxi ya que a las 5 sale el bus hacia Surat Thani y quiero cogerlo. Les digo que anulen el sello que han puesto o el pobre chaval no podrá pasar la frontera "Es verdad" me dice.

Negocio un taxi para que me salga más o menos barato, llego al consulado tras una hora de viaje y me dice la chica que lo siente mucho, pero que nos parecíamos en la foto. Le digo que sí, que tanto como la Bella y la Bestia, y no hace falta decir quién es quién, jeje. Le dejo mi teléfono al pobre sevillano en un papel por si tiene algún problema poder explicarle qué ha pasado y con quién tiene que hablar en la frontera.

De vuelta a la frontera, me ve el del primer control y me dice que no puedo pasar, que ya me ha visto esta mañana. Le digo que lo comprueba en el ordenador y se queda extrañado, por lo que le digo que llame a su jefe, y éste que aún no había hablado con él, le suelta tal sermón que se queda de todos los colores y me pide mil disculpas. Paso la frontera y cambio de hora otra vez, ya llevo 3 y el jetlag me mata. Voy a ver a mi amigo el policía tailandés y me lleva hasta la estación de autobuses, pero pidiéndome que firme en un libro de visitas.

Una vez en el autobús, empieza el camino a las 5 de la tarde (ahora son las 9 de la mañana y aún sin dormir y oliendo a rayos y centellas). El autobús no tiene nada que ver con las Van del otro día, este es grande, con películas de Jean Claude Van Dame que no necesitan traducción y videos musicales a todo trapo de unas niñas tailandesas que se podrían dedicar a vender en el McDonald's y no pasaría nada. El autobús hace paradas cada poco rato, tanto para recoger gente como para nada en especial.

Son las 9 de la noche y volvemos a parar en la estación maldita de Tan Yai, donde nos dicen que estaremos 30 minutos. Voy a cenar algo y vuelvo al bus, aún quedan 15 minutos para que salga y me acerco al 7Eleven a coger una recarga del móvil y cuando voy a entrar de nuevo en la estación, la puerta está cerrada y el bus no está. Mierda, tienen mi mochila y estoy otra vez tirado. Por suerte lo veo al fondo, que empieza a girar para coger una calle y salgo corriendo en su búsqueda. Por suerte lo cazo y les pego la bronca de la vida, me dicen que pensaban que estaba dentro ¿No sabéis contar o qué?. En mi sitio hay un tío que se levanta nada más verme el cabreo que llevo, aunque al final nos hemos hecho amigos.

El viaje ha sido mucho mejor que el anterior pero otro infiero, no he dormido nada y ahora estoy desayunando en Koh Samui, tras haber cogido un ferry la mar de lento y esperando al siguiente que me lleve de vuelta a casa.

Las fotos que pongo, he tachado la cara y datos del chaval sevillano que las hice en el taxi de camino al consulado.


 

Hasta la próxima entrada

Visa Run

Me ha tocado otra vez más salir del país por temas tontos de visado que aún no logro entender pero es lo que hay. Pero este viaje no ha tenido desperdicio.

La salida de Koh Tao en el Night Boat, que yo pensaba que el nombre era porque lo cogías de noche. JA!!. Tiene camas, por llamarlas de alguna manera. Entras en un barco que lo han acomodado con colchonetas para dormir, y con números sobre tu cabeza para que sepas tu sitio. Ni pizca de gracia dormir ahí, pero es lo que hay. El caso es que me toca el número 46 y cuando me acerco a mi "cama" tanto a derecha como a izquierda tenía gente, y la verdad que dormir en un colchón fino de 80 cm de ancho para dos personas no me gustaba la idea, o por lo menos con la compañía que me había tocado. El caso es que salgo a fumarme un cigarro a proa antes de partir y conozco a un par de chavales de Paris que están pensando lo mismo que yo.. Al empezar a navegar veo que todos los sitios no están ocupados y junto a los franceses hay sitios de sobra, por lo que me traslado rápidamente. Al cuarto de hora de viaje apagan las luces y nos mandan callar, pero lo divertido empieza ahí. Justo cuando las apagan empieza a llover con tal intensidad que se podría decir que llovía dentro del barco. Como puedo pongo mi mochila en medio de otras para que no se moje y lo consigo. Al final me quedo dormido, llueva, truene o haga mala mar, incluso con todas a la vez.

Cuando llegamos a Surat Thani, tuvimos que esperar en una agencia de viajes a que nos viniera a recoger lo que me habían vendido como una Van. Yo a las Van las considero las Mercedes Vito o por el estilo, pero eso era una antiquísima furgoneta, "acondicionada" para 10 pasajeros y con algo que se suponía era aire acondicionado pero solo hacía ruido. El viaje bastante malo, la furgoneta fallando todo el rato pero se hace ameno junto a Ofélie, una francesa que también viajaba en el barco y que hemos decidido sentarnos juntos y hablar. La música es horrible y por mucho que le digamos que la baje, él para fastidiar la sube cada vez más. El radiocasete tiene más años que yo y los altavoces casi no se entiende la música, más bien es un conjunto de ruidos sin sentido. Detrás nuestro hay 3 chavales ingleses y el resto del pasaje son tailandeses medio musulmanes. El conductor es lo más hijo de puta que he conocido jamás, incluso estuvimos todos los farang (extranjeros en tailandés) a punto de matarlo. Nos trataba como perros y cuando llegamos al fin a Tan Yai, la ciudad donde teníamos que hacer el trasbordo de vehículo, se lió la gorda. Resulta que paramos en una estación de autobuses y Ofélie quería ir al baño urgentemente y él no quería abrirle la puerta, al final la abrí y salió mientras él miraba que le pasaba a la furgoneta por debajo. Cuando volvió de hacer sus necesidades se subió y aquel con mala cara pero que le den. Empezamos a movernos otra vez y ella saca su billete y se da cuenta de que en esa ciudad debíamos hacer el cambio. Intentamos decírselo al capullo del conductor y nos coge los billetes y los tira sobre el salpicadero. "Me cago en tu p..a madre" me sale en español, a lo que ella se ríe al entenderlo y los ingleses se apuntan. Intentamos decirle que allí debíamos o creíamos que debíamos bajarnos pero no hace más que renegar en sabe dios que idioma y a conducir como un loco. Empieza a bajar a todos los tailandeses y nos deja a nosotros para el final, incluso habiendo dado vueltas innecesarias. El momento de tensión es cuando se detiene para que bajen los 3 ingleses y me toca fuertemente en el pecho para decirme que yo ahí no me bajo, a lo que mi respuesta es una gran ostia en su brazo y los cinco nos encaramos con él. Entre quejas y maldecidas deja a los chavales y posteriormente a Ofélie. Pienso, a ver qué narices hace éste conmigo ahora que la tenemos. Pero al fin llegamos a mi parada, que resulta es la estación de autobuses del principio y allí me bajo cegándome en todo. No es tailandés, es birmano y aquí no los quieren nada.

En la estación conozco a Al, un surafricano que también es instructor de buceo. Él está dejando Koh Phi Phi para irse a otra parte, en principio en unas pequeñas islas frente a Kota Bharu, en Malaysa. Como es mi destino vamos a hacer este viaje juntos.

La siguiente Van, si que lo es y es muy cómoda, con aire acondicionado funcionando. El conductor va limpio y sin música. En este sólo somos dos farang, Al y yo pero da gusto viajar así. Una vez cruzamos la frontera, mientras esperábamos al autobús que nos lleva a Kota Bharu, conocemos a una finlandesa, Tona. Decidimos seguir los tres juntos y buscar donde dormir. Nos metemos en un Backpackers Inn, que es un hotelucho de mala muerte y muy barato. Ellos sólo estarán en Kota Bharu una noche, pero yo en ese antro también. Salimos a cenar y cuál es nuestra sorpresa que no venden alcohol en toda la ciudad, pero nuestra insistencia nos lleva a un restaurante chino donde nos venden cerveza de contrabando… y lo bien que sienta.

Al levantarnos, Al y yo nos vamos a desayunar bien temprano ya que yo quiero ir al consulado tailandés y ellos a las islas, donde ella va a trabajar en un restaurante y aún no sabe de qué. Nos despedimos y voy al consulado a entregar mi pasaporte. Enfrente encuentro un hotel que está muy bien, con aire acondicionado, ducha particular y caliente, etc. Aquí me quedaré hasta mañana ya que esta ciudad no tiene nada por ver y con este calor no dan ganas de nada.

Al fin, desde que he salido de Koh Tao hasta llegar a la frontera ni más ni menos que 18 horas.


 

Hasta la próxima entrada

PADI Instructor


Hola de nuevo,

Cierto es que llevaba tiempo sin escribir en el blog, pero ni todos los días hay novedades ni cosas que contar. Bueno ahora sí, y tras dos semanas de "entrenamiento" ya soy oficialmente PADI Instructor.

Cuando llegué a Koh Tao me di cuenta de que ser DiveMaster no era nada, casi podías tener ese título al abrir una caja de galletas y si con suerte conseguías algún trabajo está muy mal pagado. Como palabreja suena mejor (o por lo menos a mis oídos) ser DiveMaster del universo, pero un par de pasos por encima está el ser Instructor, que puedes dar clases hasta el nivel de DiveMaster. Eso lleva consigo el ganar más dinero, trabajo más cómodo, etc., y como mi buena amiga Patri de Palma me dijo, es el título de "Chulazo de piscina".

Bromas aparte, me gusta tener este título ya que voy a poder enseñar a bucear a la gente, y sobre todo a respetar el mundo submarino, cosa que hace mucha falta y a los que hacen el "From Zero to Hero" que viene a ser "Desde aprender a nadar hasta ser instructor" en pocos meses no tienen en conciencia, y la mayoría son de secano absoluto, vamos que el mar lo han visto en Benidorm y siendo de noche y borrachos. No todo el mundo es así, pero si una gran mayoría, aunque una vez se meten bajo el agua, quedan atrapados por la espectacularidad de lo que ven.

El curso en si consta de arias partes, pero las más diferenciadas son la teoría y la práctica. En teoría te vuelves a tragar todo el curso de DiveMaster pero en versión rápida y basan mucho del tiempo en presentaciones académicas. Éstas son que si alguno de tus alumnos te pregunta algo, le sueltes un chorreo innecesario para después intentar venderles otro curso más de PADI y algo de material de buceo. Te lo hacen decir con las palabras mágicas "TIENES QUE COMPRAR …" o "TIENES QUE HACER EL CURSO …", vamos un marketing tan directo que asusta a cualquiera, pero si quieres pasar los exámenes tienes que hacerlo así. De ahí que la gente diga que PADI no significa Professional Association of Diver Instructors, sino más bien Put Another Dollar In (pon otro dólar en ..su caja claro está).En lo que respecta a la revisión del DM (DiveMaster) fue bastante fácil para todos mis compañeros ya que casi todos acababan de terminar el curso hacía una oi dos semanas y lo tenían fresco, pero para mi fue todo un reto. Tuve que hacerlo a su ritmo y en ingle, ocn lo que mis horas de dedicación han sido mayores. Ahora conozco física, fisiología, enfermedades, equipamiento, etc y tanto en español como en inglés, y eso según dicen y también creo yo es una ventaja a la hora de encontrar trabajo.

En la parte práctica lo que aprendes es a controlar a tus futuros alumnos y saber cuáles son los errores que pueden tener, así como avanzarte a dichos problemas colocándote más cerca, o usando a tu asistente (DM). En esta parte es en la que puse más empeño.

Al final llegaron los 3 días de exámenes y las calificaciones han sido bastante buenas. Teoría: 100%,100%, 96%, 92%, 75% y 86%. Y en las prácticas 4.6, 5 y 4.6 (estas sobre 5). Por lo que estoy bastante contento. Vamos que he pasado de ser camarero a Chef en dos semanas J

Así que ya podéis ir viniendo todos a verme que os daré unas clases, y si queréis enviarme gente os estaré eternamente agradecido, y mi bolsillo también. Eso sí, avisar con tiempo porque los trabajos que van apareciendo no son todos en Koh Tao, quizás me toque moverme a horribles lugares como Maldivas, Filipinas, Caribe, Brasil, Australia, quién sabe

http://picasaweb.google.es/maurodion/IDC#


 

Hasta la próxima entrada

sábado, 1 de mayo de 2010

Por Krabi

Llegara a Krabi no ha sido como el viaje del verano pasado. Esta vez ha costado sólo 6 horas contra las 13 o 14 de la otra vez. Coger un taxi en el resort hasta el puerto de Nathon, allí un express boat hasta tierra firme, un bus con A/A que nos llevó hasta Krabi Town y de allí una van (furgoneta tipo Mercedes Vito) que nos deja en Ao Nang Beach, donde nos instalamos como campo base. Aún recuerdo aquel autobús de línea que paraba cada 150m, el cambio de vehículo en a saber qué pueblo teniendo que ir corriendo a otra estación, traslado a otra en el mismo pueblo y sin nadie que nos entendiera. Esta vez ha sido mucho más cómodo y organizado, parece que se van adaptando… o que voy aprendiendo, ¡¡quién sabe!!

Hemos ido al mismo resort donde estuve con Ferrán la vez anterior, el Tipa Resort, pero las casualidades de la vida que nos han asignado el mismo bungalow, el B-19 de entre todos los que tienen vacios que son muchísimos. He negociado el precio argumentando la baja cantidad de turistas que hay y por lo tanto la gran oferta existente, ya que quien más y quien menos te hace un 2x1 o un 3x2 en las noches de alojamiento. Así como también lo hacen en los restaurantes, que están prácticamente vacios y hacen buenas ofertas en la comida.

Una vez instalados y cenados hemos ido a ver a mi amigo Ra. Un tailandés rasta que tiene un bar llamado Lazy Bar. Quizás sea el mejor bar, junto con el Office Bar de Koh Tao, por su música. Aquí no ponen nada comercial, te deleitan con The Doors, The Beatles, Rolling Stones, Jimmy Hendrix, etc. No es que brille por su limpieza, ni por su amplia carta de bebidas, ni por la calidad de sus empleados (él y su hermano), pero sigue siendo bueno escuchar tan buena música. Aquí hemos pasado las 4 noches de Krabi, compartiéndola con un chaval de padre español y madre escocesa que está de vacaciones con unos amigos.

Además, 3 días a la semana hacen concierto en directo. Bueno, concierto no sé si llamarlo, más bien que tocan unos músicos y Ra destroza las canciones intentando cantar en inglés aunque por suerte a él le bajan bastante el volumen del micrófono. Es lo más parecido a un niño intentando cantar en otro idioma, que sólo se sabe el final de las frases y el resto lo inventa o tararea. El mejor sin duda alguna es el guitarrista que hace unos punteos buenísimos pero rápidamente vi que había aprendido por su cuenta. Al tercer día, habíamos escuchado las mismas 24 canciones 3 veces y sus movimientos eran todos iguales. A otro espectador, al finalizar uno de los días le confesó que había aprendido a tocar de oído (muy bueno por cierto) y viendo videos, de ahí que siempre repitiera los gestos con la guitarra. De todas maneras, 3 chavales de los que también estaban durante los conciertos y que tienen grupos de música en su país no paraban de alabarlo, y es que una de las noches, uno de ellos le tarareó una canción de su propio grupo y Pao (el guitarrista) enseguida la personalizó y al chaval le encantó, dijo que mejor incluso que la original con su grupo.

El segundo día fuimos a Phi Phi Islands. Es un recorrido de 5 o 6 islas de lo más bonito. Phi Phi Lan, Maya Bay (donde se filmó "The Beach" con Leonardo di Caprio), Bamboo Island, Phi Phi Dan (donde paramos a comer) y Monkey Beach, donde hay un sinfín de monos que quieren chocolatinas, cerveza y Coca-Cola (si les das agua la prueban y te la tiran a la cabeza). Toda esto en apenas 7 horas en una lancha rápida. En Phi Phi Lan y en Bamboo Island hicimos snorkel, que es buceo desde la superficie sólo con máscara y tubo pero más que suficiente, y en la segunda hice un poco de bien por la tierra y recogí basura del fondo marino. Bueno un fondo de apenas 4 metro pero suficiente como para sacar una ruda de moto, un tubo de plástico, una pieza de barco, moqueta de la que se usa también en los barcos y una infinidad de pegatinas de las que nos colocan para identificarnos en los viajes o tours.

Al día siguiente fuimos a Tiger Cave. Aquí puedes, y así lo hicimos, subir hasta lo alto de una montaña de unos 260m de altura por unas escaleras completamente irregulares. El total de escalones es de 1.237. Me dio, para seguir con el entrenamiento antes del gran treking, por subir y bajar corriendo. Es un gran esfuerzo pero merece la pena lo hagas como lo hagas ya que desde arriba a parte de ver un gran Buda, divisas toda la comarca de Krabi, desde el mar hasta sus extrañas formaciones rocosas, muy famosas y montañas.

El tercer día fuimos a Krabi Town, de compras claro está, pero la verdad es que hay poca oferta comercial y la ciudad no tiene ningún encanto, así que cuando ya habíamos visto casi todo nos volvimos a Ao Nang.

Lo peor de este viaje ha sido que en uno de los muchos masajes que nos han dado, me han lesionado el gemelo de la pierna izquierda y una semana después aún estoy un poco resentido. Por lo demás, un excelente viaje.

De vuelta a Koh Samui hemos tardado un poco más por que ha llovido. Llovía con tal fuerza que me he mojado entero en el bus ya que por la escotilla del aire acondicionado caía el agua a chorros, eso no eran goteras, y me ha tocado hacer el viaje sentado en la escalera ya que el bus iba completo. Ya en Samui, hemos ido cómo no ha cenar al restaurante de Narit que se ha alegrado mucho de vernos.

Tras ésta última noche con Bénédicte, hemos comido bien temprano y nos hemos despedido hasta…. la próxima vez que ella quiera venir a Tailandia ;)


 

Hasta la próxima entrada

sábado, 24 de abril de 2010

Día de pesca



7:30 de la mañana. Beep beep. Me llega un mensaje. Es Narit, mi amigo tailandés que me envía un SMS para decirme que si queremos ir a pescar con él hoy. Al momento le llamo para confirmarle que sí, pero me dice que será a las 4 de la tarde. ¿Para qué entonces me envía el aviso con tanto tiempo? Bueno, supongo que para que nos organicemos el día acorde al nuevo plan.

Me hace mucha ilusión que cuente conmigo para volver a salir en barco, y aún más para ir de pesca. La última vez lo hice con uno de mis mejores amigos, Tomy y fue en L'Atmella de Mar, el verano pasado. Como no tenemos equipo de pesca, le digo que qué me hace falta y me comenta que va a ser pesca a mano, no con caña.

Mientras Bénédicte se queda en la piscina del resort disfrutando de sus vacaciones, me subo a la moto y voy dirección Nathon, la capital de Samui a buscar el equipo en una tienda que me han dicho. De camino veo una de las miles peluquerías (tantas como centros de masaje) que hay en la isla y decido que es buen momento para cortarme el pelo. Mi calva parece que se va recuperando poco a poco pero aún clareo por la coronilla un poco y con el pelo bien corto, al 1 de máquina, se disimula mejor. El carril bus que tengo en la parte superior también queda más oculto con la rapada. Tras el paso por la peluquería, con masaje cervical, de cabeza y espalda incluido por 130 Baths, voy dirección a la tienda de pesca. Allí me atiende en principio una señora que sabe tanto inglés como yo tailandés, por lo que lo mejor es que espere 5 minutos a que llegue su marido. Éste si que habla bien inglés y por lo que veo en las muchas fotos de la tienda es buen pescador. Para no errar en la compra, llamo a Narit y le digo que le comunique al vendedor dónde vamos a pescar y cuál es nuestra intención en cuanto a peces se refiere. El Archipiélago de Koh Samui (Koh Samui, Koh Pha Ngan y Koh Tao) es bastante famoso por su pesca, aquí se hacen competiciones internacionales. Entre los dos preparamos 3 aparejos de pesca, yo creo que los anzuelos son demasiado grandes, teniendo en cuenta la vida submarina que suelo ver, pero no voy a discutir con nadie y menos sobre pesca.

A las 4 llegamos al restaurante de Narit y él está preparando la barca para salir. Esta vez no viene Jim, pero si un nuevo extranjero llamado Kenneth. Este chaval ha venido de viaje de novios de su padre, recién casado con una chavalita bastante más joven y guapa que él. Casi se podría decir que hace mejor pareja con el hijo que con el padre pero ya se sabe que "Poderoso caballero es Don Dinero". Son noruegos y su color blanco de piel lo puede confirmar perfectamente. Kenneth aparece bastante borracho pero por suerte no grita ni molesta nada, cada vez que hace algo un poco fuera de tono él mismo se disculpa, a veces con demasiada frecuencia y sin tener por qué, pero normal dado su estado de embriaguez.

Al fin salimos a la mar y cuando apenas llevamos 3 minutos de travesía nos damos cuenta de que nos hemos olvidado algo esencial para pescar: el cebo. Media vuelta y al restaurante donde recojo una bolsa con sepia para engañar a los peces. Ésta está cortada en trocitos tan pequeños que si pica algún pez, es porque está completamente ciego ya que se ve más el anzuelo que el cebo. La primera parada la hacemos frente a una de las esquinas de la isla, donde está el hotel que pertenece a la lujosa cadena Six Senses. Desde este hotel pueden ver desde el amanecer hasta el anochecer, tiene que ser precioso… y muy caro. Ni una sola señal de picada y decidimos cambiar de escenario. Al oeste, a apenas 300m tenemos una isla prácticamente desierta.

Desconozco el nombre de esta isla, pero sólo tiene un pequeño embarcadero y un bar. Éste trayecto me pide Narit que lo haga yo, vamos que gobierne el barco y encantado de poder hacerlo. La barca no es que esté en su mejor estado ya que el acelerador no es progresivo. Tiene un recorrido largo hasta que notas que se mueve y de ahí hasta gas a fondo hay tan sólo 2 o 3 centímetros, por lo que amarrar se convierte en un buen reto que logro solventar sin ningún percance. Allí volvemos a intentar pescar, otra vez sin suerte, Tengo dos picadas pero se llevan la comida y la tercera se me enroca el pez y no logro sacarlo por lo que tengo que cortar el hilo muy a mi pesar.

No ha habido pesca, pero la tarde nos regala una de las más bonitas, si no la más, puestas de sol que recuerdo aquí. No voy a comentar nada sobre el atardecer, las fotos lo dicen todo.

http://picasaweb.google.es/maurodion/Pesca20042010


 

Hasta la próxima entrada

lunes, 19 de abril de 2010

La llegada de Bénédicte





España 1 – Francia 1. Ese es de momento el resultado de las visitas que tengo. No está nada mal en dos meses y medio de escapada.

Cuando salí del guesthouse dirección al aeropuerto, me negué a coger uno de los taxis que rondan por Koh Samui. Piden demasiado por un corto trayecto así que a la que pasó un taxi-bike, me subí con él. Es un taxista pero que va en scooter y es mucho más barato. Pagué tan sólo 100 Baths, contra los 400 que pide un taxi normal por el mismo recorrido de apenas 4km. De la misma manera que había desaconsejado a Bénédicte que contratara los taxis del resort, que le pedían 2.000Baths por ir a buscarla al aeropuerto y sólo pagamos 400 los dos.

Esperándola en el aeropuerto, pedí información a los trabajadores de en qué salida debía esperarla si llegaba de Bangkok y todos me decían la misma salida, pero cuando salí a fumarme un cigarro localicé otra salida y pensé que era mejor, ya que saliera por la que saliera debía de pasar por ésta segunda. Suerte la mía ya que al final apareció por la que nadie me había indicado, sus caras no me daban ninguna seguridad, ya empiezo a saber cuándo están seguros de algo y cuándo no. Al fin apareció por la puerta de salida y un gran abrazo nos unió como dos buenos amigos que hace dos años que no se ven.

Ella venía vestida de turista total y con el color de piel de los turistas recién llegados. En seguida le dije que nada más llegar al resort debía cambiarse y que no se preocupara del color, que rápido se pone uno moreno en este país.

Tras media hora de espera, al fin nos avisaron para que subiéramos al taxi que nos iba a llevar hasta el resort que ella ha contratado. Un espectacular lugar de vacaciones, nada que ver con lo que estoy acostumbrado últimamente. Aquí hay agua caliente siempre, nunca se va la luz, la oferta de canales de TV es amplia y en diferentes idiomas y lo más curioso es que apenas hay insectos ni lagartos que dicen geeeeekoo. En realidad es como si estuviera en otra Tailandia diferente a la que yo vivo. Esa primera tarde le negué hacer la siesta por muy cansada que estuviera, y que respetara los horarios de las comidas, es la mejor medicina para no sufrir JetLag. Así que nos quedamos vagueando por las piscinas toda la tarde y cuando se ponía el sol fuimos a darnos un masaje. Ella no quería el tradicional Tai-Massage, pero una vez lo probó se quedó encantada de cómo es durante y después como uno se siente. Una cena en el restaurante nos animó a ir a descansar, ambos lo necesitábamos.

A la mañana siguiente, alquilamos una moto por el resto de los días que estaremos en Koh Samui y nada más obtenerla, nos lanzamos a la isla, a darle una vuelta completa. Hacerlo no nos llevó más de 2 horas y media, y eso que paramos a comer en Chaweng, lo peor de la isla para estar de vacaciones pero una bonita playa para ver. Cómo no, al pasar por Bo Phut paramos a ver a Nerik y cenar en su restaurante. Siempre amables sus camareros y él, con la espectacular vista de la que nunca te cansas.

El día 17 quedé con mi amigo Iñaki, aquel que conocí dos meses atrás en Bangkok y que ha vuelto por temas de negocios, aunque de momento lleva unas semanas dándose una vuelta por todo el país a la espera de ver que pasa en Bangkok y los problemas con los camisas rojas que la están liando más de lo debido. Por suerte aquí no nos enteramos de nada de eso, seguimos viviendo en nuestra república bananera (o cocotera más bien diría yo). Fuimos a comer al restaurante de siempre, ya que quería presentarle a mi amigo, que tiene muchos contactos y le pasó el teléfono de alguien de Bangkok que quizás pueda ayudarle. A parte de la alegría de verlo, me regaló un libro en español que se acababa de terminar, se llama "Quemar los días", de James Salter. Me dijo que se parecía a este blog, ya que es la vida de quien lo escribió pero empezando desde pequeño, cosa que me niego a hacer ya que bastante cuesta hacer memoria con lo pasado en uno o dos días, como para acordarme de toda mi vida ahora, … y escribirlo. La verdad es que da gusto leerlo porque o bien está muy bien redactado o está muy bien traducido, o ambas cosas, pero en apenas 60 páginas que llevo me ha estresado un poco. Demasiada información y nombres en tan poco rato y sólo tiene 14 años por donde llevo leído. Supongo que conforme se vaya haciendo mayor irá cogiendo más calma y será más ameno. Iñaki me dijo que no pudo dejar de leer hasta el final, y así lo pone en las críticas, pero ya veremos, le doy un voto de confianza. Cuando nos despedimos de él, Nerik se acercó como de costumbre a mi mesa, que ya tengo una reservada para mi, y nos invitó a pasar la tarde del día siguiente en su barco a la que accedí sin dudarlo un instante.

Otra mañana tranquila y soleada despierta en Koh Samui. Vamos a pasar otra mañana más en el lujoso resort a la espera de que llegue la hora de ver la Formula 1 y en cuanto acabe nos iremos a dar la prometida vuelta en barco. De camino a Bo Phut, paramos primero a recoger mi ropa de la lavandería y posteriormente en el 7Eleven a comprar unas cervezas ya que así hemos quedado el día anterior. Al llegar al restaurante Nerik aún no ha llegado con el barco y Bénédicte y yo nos metemos en un sastre que nos han recomendado para que ella se haga unos trapitos. Cuando el vendedor me dice que si quiero un traje a medida, mi respuesta es rápida y obvia "No gracias, este es mi nuevo traje desde hace casi 3 meses: bañador y camiseta".

El paseo en barca es al final sólo por la bahía de enfrente, ya que el barco llevaba tiempo sin ponerse en marcha. Somos 4 a bordo, Nerik, Bénédicte, Jim y yo. Jim es un amigo americano de Nerik, de edad imposible de determinar pero rondará los 60 años más o menos. Según nos cuenta (y por su planta lo parece) fue modelo fotográfico por los años 60 ya que conoce muy bien ciudades y hoteles de Madrid y Paris, a parte de otras ciudades. Después le tocó ir a la guerra de Vietnam donde era piloto de helicóptero y cuando ésta acabó, se quedó a vivir en Koh Samui y de aquí no ha salido nunca más. Cobra pensión de excombatiente y con eso tiene una vida la mar de tranquila y buena. Es un tío muy cachondo y conoce buenas cosas de Tailandia como trucos para evitar el salir continuamente del país para renovar visado, etc. Tras comprobar quela barca funciona, lo único que hacemos es quedarnos a bordo de ella, viendo el atardecer sobre la preciosa bahía de Bo Phut. Al finalizar, volvemos al restaurante y cenamos todos juntos. Una espectacular tarde más en inmejorable paraje.


 

Hasta la próxima entrada