Llegara a Krabi no ha sido como el viaje del verano pasado. Esta vez ha costado sólo 6 horas contra las 13 o 14 de la otra vez. Coger un taxi en el resort hasta el puerto de Nathon, allí un express boat hasta tierra firme, un bus con A/A que nos llevó hasta Krabi Town y de allí una van (furgoneta tipo Mercedes Vito) que nos deja en Ao Nang Beach, donde nos instalamos como campo base. Aún recuerdo aquel autobús de línea que paraba cada 150m, el cambio de vehículo en a saber qué pueblo teniendo que ir corriendo a otra estación, traslado a otra en el mismo pueblo y sin nadie que nos entendiera. Esta vez ha sido mucho más cómodo y organizado, parece que se van adaptando… o que voy aprendiendo, ¡¡quién sabe!!
Hemos ido al mismo resort donde estuve con Ferrán la vez anterior, el Tipa Resort, pero las casualidades de la vida que nos han asignado el mismo bungalow, el B-19 de entre todos los que tienen vacios que son muchísimos. He negociado el precio argumentando la baja cantidad de turistas que hay y por lo tanto la gran oferta existente, ya que quien más y quien menos te hace un 2x1 o un 3x2 en las noches de alojamiento. Así como también lo hacen en los restaurantes, que están prácticamente vacios y hacen buenas ofertas en la comida.
Una vez instalados y cenados hemos ido a ver a mi amigo Ra. Un tailandés rasta que tiene un bar llamado Lazy Bar. Quizás sea el mejor bar, junto con el Office Bar de Koh Tao, por su música. Aquí no ponen nada comercial, te deleitan con The Doors, The Beatles, Rolling Stones, Jimmy Hendrix, etc. No es que brille por su limpieza, ni por su amplia carta de bebidas, ni por la calidad de sus empleados (él y su hermano), pero sigue siendo bueno escuchar tan buena música. Aquí hemos pasado las 4 noches de Krabi, compartiéndola con un chaval de padre español y madre escocesa que está de vacaciones con unos amigos.
Además, 3 días a la semana hacen concierto en directo. Bueno, concierto no sé si llamarlo, más bien que tocan unos músicos y Ra destroza las canciones intentando cantar en inglés aunque por suerte a él le bajan bastante el volumen del micrófono. Es lo más parecido a un niño intentando cantar en otro idioma, que sólo se sabe el final de las frases y el resto lo inventa o tararea. El mejor sin duda alguna es el guitarrista que hace unos punteos buenísimos pero rápidamente vi que había aprendido por su cuenta. Al tercer día, habíamos escuchado las mismas 24 canciones 3 veces y sus movimientos eran todos iguales. A otro espectador, al finalizar uno de los días le confesó que había aprendido a tocar de oído (muy bueno por cierto) y viendo videos, de ahí que siempre repitiera los gestos con la guitarra. De todas maneras, 3 chavales de los que también estaban durante los conciertos y que tienen grupos de música en su país no paraban de alabarlo, y es que una de las noches, uno de ellos le tarareó una canción de su propio grupo y Pao (el guitarrista) enseguida la personalizó y al chaval le encantó, dijo que mejor incluso que la original con su grupo.
El segundo día fuimos a Phi Phi Islands. Es un recorrido de 5 o 6 islas de lo más bonito. Phi Phi Lan, Maya Bay (donde se filmó "The Beach" con Leonardo di Caprio), Bamboo Island, Phi Phi Dan (donde paramos a comer) y Monkey Beach, donde hay un sinfín de monos que quieren chocolatinas, cerveza y Coca-Cola (si les das agua la prueban y te la tiran a la cabeza). Toda esto en apenas 7 horas en una lancha rápida. En Phi Phi Lan y en Bamboo Island hicimos snorkel, que es buceo desde la superficie sólo con máscara y tubo pero más que suficiente, y en la segunda hice un poco de bien por la tierra y recogí basura del fondo marino. Bueno un fondo de apenas 4 metro pero suficiente como para sacar una ruda de moto, un tubo de plástico, una pieza de barco, moqueta de la que se usa también en los barcos y una infinidad de pegatinas de las que nos colocan para identificarnos en los viajes o tours.
Al día siguiente fuimos a Tiger Cave. Aquí puedes, y así lo hicimos, subir hasta lo alto de una montaña de unos 260m de altura por unas escaleras completamente irregulares. El total de escalones es de 1.237. Me dio, para seguir con el entrenamiento antes del gran treking, por subir y bajar corriendo. Es un gran esfuerzo pero merece la pena lo hagas como lo hagas ya que desde arriba a parte de ver un gran Buda, divisas toda la comarca de Krabi, desde el mar hasta sus extrañas formaciones rocosas, muy famosas y montañas.
El tercer día fuimos a Krabi Town, de compras claro está, pero la verdad es que hay poca oferta comercial y la ciudad no tiene ningún encanto, así que cuando ya habíamos visto casi todo nos volvimos a Ao Nang.
Lo peor de este viaje ha sido que en uno de los muchos masajes que nos han dado, me han lesionado el gemelo de la pierna izquierda y una semana después aún estoy un poco resentido. Por lo demás, un excelente viaje.
De vuelta a Koh Samui hemos tardado un poco más por que ha llovido. Llovía con tal fuerza que me he mojado entero en el bus ya que por la escotilla del aire acondicionado caía el agua a chorros, eso no eran goteras, y me ha tocado hacer el viaje sentado en la escalera ya que el bus iba completo. Ya en Samui, hemos ido cómo no ha cenar al restaurante de Narit que se ha alegrado mucho de vernos.
Tras ésta última noche con Bénédicte, hemos comido bien temprano y nos hemos despedido hasta…. la próxima vez que ella quiera venir a Tailandia ;)
Hasta la próxima entrada