domingo, 21 de marzo de 2010

Platero y yo


Tenía cosas que contar de los días pasados, pero nada supera lo de esta mañana.

Lo siento por el baile de los tiburones toro del otro día, pero hoy ha sido inmejorable.

De la primera inmersión en Chumpon Pinnacle, nada a destacar, no han querido venir a vernos.

Pasemos a lo bueno pues. La segunda inmersión ha sido en Green Rock, un lugar nuevo para mí.

Había un barco antes que nosotros, pero cuando hemos llegado se han marchado por suerte para nosotros. Nos tiramos al agua,

Empezamos a sumergirnos y a tan sólo 4 metros de profundidad aparece THE WHALESHARK, o sea, EL TIBURÓN BALLENA.

Ha sido la experiencia más excitante, hermosa y maravillosa que recuerdo.

Estaba a tan sólo 10 metros de nuestra posición, y ha sido él, junto a su séquito de peces limpiadores, el que ha venido en nuestra caza. Es completamente inofensivo y ama a los buceadores, las burbujas le encantan sobretodo en su vientre, por lo que no deja de pasar por encima de nosotros para obtener un relajante masaje de burbujas.

Va y viene sin llegar a separarse más de 7 u 8 metros de nuestra posición. Es majestuoso, cerca de los 4 metros de longitud, tranquilo, dócil, maravilloso y así un sin fin de adjetivos que podría usar para describirlo. Controla en todo momento lo que hacemos, donde estamos y lo que desea de nosotros. Uno de los que viene con nosotros le toca, pero rápidamente Chris le advierte de que no vuelva a hacerlo. Bajo el agua se mira pero no se toca.

Nado por encima suyo, a su misma lenta velocidad, le observo y me emociono. Paro para que otro buceador lo disfrute y se da la vuelta, viene directo a mi encuentro, con la boca abierta, nado hacia atrás disfrutando de la vista y decido dejarle pasar para nadar a su lado, otra imagen inolvidable, mirándonos a los ojos los dos, como si pudiéramos comunicarnos de alguna manera. Creo que me agradece que lo haga, pero realmente soy yo quién le agradece el baile. Estar a tan sólo medio metro de él durante todo este rato, fuera por donde fuera que me encontraba no tiene palabras para describirlo.

Continuamos disfrutando de la inmersión todos, cada uno haciendo de las suyas con este impresionante animal, sólo deseo que no pase el tiempo para tener que subir a superficie, ya que no sé cuándo será la próxima vez que lo vea y con tan poco público.

Al rato, vuelve a mi lado. Esta vez quiero verlo bien por su parte inferior, por lo que buceo boca arriba, panza con panza. Podría definirlo como bailar la balada más lenta con la mujer de tu vida. Que sea eterno, porque inolvidable sé que lo será.

Verlo salir a superficie, ponerse completamente vertical al agua, descender y jugar con nosotros es un imagen excepcional.

Al rato, llegan otros dos barcos llenos de gentuza que sólo hace que ponerlo nervioso, tocarlo, estirarlo de las aletas. Nos avisa con una rápida salida en la que desaparece en las profundidades. Aprovechamos para advertir a la gente de que no toquen, sólo mirar. Otra vez la misma historia, pero esta vez al haber snorkelers (no buceadores sino sólo con máscara y tubo) se hace más complicado bucear. Como si supiese que hemos advertida a "los malos", vuelve a nuestra zona. Muchos nervios entre la gente, aletazos y empezamos a dejar de verlo con la tranquilidad que merece el momento, tanto nuestro grupo como el animal. Por suerte (o mala según lo mire) se nos acaba el tiempo. Ha sido una hora y siete minutos de tan lindo espectáculo. Sólo deseo volver a verlo próximamente y disfrutar de su compañía una y otra vez.

http://picasaweb.google.es/maurodion/2010022625_02_2010WhaleShark#


Hasta la próxima entrada

No hay comentarios:

Publicar un comentario