miércoles, 24 de marzo de 2010

Despertares

Despertarse en la roca es por lo general al empezar a salir el sol, sobre las 6 de la mañana. Tanto da la hora a la que te hayas ido a dormir, la luz entra por todas las ventanas de mi casa y las finas cortinas son incapaces de bloquear la fuerza con la que luce. Pero aunque por alguna de aquellas fuera un día nublado y oscuro, de despertarme se podrían encargar los gallos del propietario de la finca o la multitud de insectos que durante el día hacen sonar sus patas. Los primeros sólo lo hacen durante 2 o 3 minutos anunciando el inicio de la jornada y después callan, como creo que lo hacen en el resto del mundo, son más las gallinas las que no cesan de cacarear ni un solo momento, animales somos todos al fin, tanto da la especie, compartimos mucho más de lo que pensamos.

En cuanto a los insectos, es curiosa la manera que tienen de hacerse notar. Es un sonido casi musical, al que desde mi hamaca ya me he acostumbrado y muchos días me ayuda a dormir la siesta o descansar. Hay unos que no paran de emitir sonido, es como la base de batería de una gran banda musical. Al momento se anima otra especie con un sonido más fuerte, como callando a los primeros pero sin llegar a conseguirlo del todo. Un "crick crick" estridente anuncia la llegada de la gran marea. Ésta no es más que un gran alboroto de otro tipo de insecto, que parece como un tsunami acercándose, a muchos más decibelios que los anteriores y arrasando el sonido antes oído. Suele llegar por el sur y desaparece por el norte, durando en total no más de 20 segundos el arrase. Una vez desaparece el gran bullicio, volvemos a empezar con la batería y el resto de instrumentos insectiles.

A todos estos sólo los calla uno: Gekko. Cuando pregunté que qué animal era el que por las noches hacia "gueee koo gueee kooooo", me contestaron que era Gekko. Al principio pensé que era como un yeti o "el coco" que habitaba Koh Tao y se encargaba de mandarlos a todos a dormir, pero resulta que eso es lagarto en inglés. Por casualidad emite el mismo sonido que su nombre indica, o no. Pero cierto es, que cuando llega la noche empieza a emitir ese sonido y ya no se escucha nada más que a él, y a sus amigos que desde otros lugares le responden. En ese momento cambiamos el sonido de los insectos por el de los gekkos, que toman el relevo durante toda la noche, hasta que hartos de comerse a los bichitos matutinos, o exhaustos de guekear toda la noche, descansan hasta la tarde siguiente.

Mientras escribo me balanceo en mi cocoon. Frente a mi tengo un cocotero que creo que deberían quitarle ya los cocos, aunque seguro ellos entienden mejor que yo de eso pero es que alguno lo veo abierto ya. Pegado a éste hay otro árbol, que desconozco pero debe de ser el mejor Árbol de Ambiente de la zona porque se pasa el día lleno de mariposas de todos los tipos. Acabo de descubrir una nueva que tiene la forma y color verde de sus hojas. Las hay otras negras con manchas rojas y una cola que vuelve a ser ala pero la usará como timón. Amarillas lisa. Amarillas a topos. Acaba de pasar una blanca seguida de una naranja, pero ésta última tenía el sentido de la orientación un poco mal, su vuelo era peor que el del resto de mariposas. La blanca es realmente rápida.

Sigo balanceándome y me miro a los pies. Ya los tengo como casi todo el mundo que lleva aquí bastante tiempo. Endurecidos por debajo, con callos y con bastantes cortes que a pesar de ir curándolos, siempre les aparece un nuevo compañero, y lo peor que casi nunca recuerdas dónde te lo has hecho, pero seguro que son en el barco, ya que ahí es donde acostumbro a ir descalzo y te mueves entre cuerdas y salientes. Ir descalzo por la calle lo he dejado. No es que sea incómodo, porque te acostumbras rápido, es que quiero conservarme un poco y no estropear mis lindos pies. Qué mal lo pasaría aquí un fetichista.

El sol un día más brilla con fuerza, sólo dos pequeñas nubes puedo ver en todo el cielo, y aunque todavía lo tengo a un metro de distancia, ya puedo notar la rabia con la que calienta la isla. Son las 10 de la mañana y va siendo hora de ducharme e ir a hacer el particular desayuno-almuerzo-comida de las 11. Me he acostumbrado a este ritmo y creo que es bueno. La cena suele ser a las 6:30 o 7 por lo que no te vas a dormir con la barriga llena ni haces la digestión nada más empezar a dormir. Eso te permite levantarte por la mañana con energía. Koh Tao pone el resto.


 

Hasta la próxima entrada

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