domingo, 21 de marzo de 2010

Hoy hace un mes que salí de casa

Hoy hace un mes que salí de casa para emprender esta gran aventura mía y sólo mía.
Después este tiempo me he dado cuenta de que he hecho bien, no me gustan las ciudades y creo que nunca me gustarán. Desde que llegue a KL me siento como Cocodrilo Dundee en NY pero en versión Shark Macario en Kuala Lumpur. Todo el rato mirando hacia arriba, para el que necesitaré un masaje reparador a mi vuelta, con cuidado con el tráfico, la gente, mucho mucho ruido, contaminación, enormes edificios que todavía no alcanzo entender para que sirven, vamos una cárcel en toda regla en la que los que la habitan piensan que están en libertad, nada más lejos de la realidad. Como bien se auto-
publicitan, es una réplica de Manhattan pero en versión asiática, mezclada con algo de Tokio y las pintas de los habitantes de Egipto. Una mezcla curiosa en la que tampoco quiero indagar demasiado, quiero mi visado y volver a la pequeña Koh Tao
Tras un sencillo desayuno, me he ido a renovar el visado y tras una hora y media y una buena pasta por él, me han dicho que tengo que volver mañana a recoger mi pasaporte, espero que todo esté bien. Por lo visto cada mes hay una oferta en algún país vecino para que salga gratis, pero eso corre de boca en oreja y aquí finalizó en día 4. Mala suerte la mía.
Al salir de la embajada, intento volver a las Petronas, para poder hacer alguna foto desde el puente, que es gratis. Ayer no pude porque casualmente habían cerrado 2 horas antes. Hoy me vuelvo a quedar con las ganas porque los lunes cierran las visitas, además hay que ir temprano porque dan las entradas por orden de llegada hasta que tienen el cupo diario completo.
Pues nada, a pasar el día haciendo un poco de escaparating por los centros comerciales megapijos que hay por la zona hasta que me entra hambre y consigo comer “a la foto” dentro del segundo CC. Está excelente, un plato caliente con noodles, champiñones, pollo y una salsa.
Para celebrar este mes voy a ir a cenar al restaurante que sale en la foto, uno “típico español” por decir algo. Los nombres de los platos sí que son ciertamente de nuestra gastronomía, pero no del todo con lo que están hechos. Pero tampoco pasa nada, a todo se acostumbra uno. Lo he encontrado al tomarme un café. A la camarera le ha hecho gracia que me leyera toda la carta mientras saboreaba mi espresso y me ha preguntado si era “same same” que en España (Sepanyol escrito y pronunciado en su idioma). Al decirle que no exactamente, me ha invitado a pasar a cenar y que le diga cosas. ¿Por qué no?. Pues nada, ya es hora de ir a cumplir con el estómago.

http://picasaweb.google.es/maurodion/20100308KualaLumpur2#

Hasta la próxima entrada

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