domingo, 11 de julio de 2010

Punto y… seguido

De la misma manera que hubo un momento cuando estaba en España que necesitaba salir, estando en Koh Tao he tenido la misma necesidad pero con un golpe de suerte (y simpatía claro está).


 

Las últimas semanas se estaban caracterizando por una monotonía exagerada. Tras finalizar el curso de instructor algo de trabajo había salido pero nada especial, cursos de una persona solamente y cómo no, en español. Un día de esos en que me daba más vuelta la cabeza de lo normal, y como siempre que podía conectado a internet, me dio por mirar páginas de buceo en Zanzíbar. Tanzania hacía cosa de 3 años que me llamaba la atención de una manera especial, ya que estuve a punto de ir a trabajar como responsable de una empresa de cultivos y por aquel entonces leí bastante sobre el país. También sabía que el buceo en Zanzíbar es muy bueno, según quien lo cataloga entre los Top Ten mundiales. En Nid's, el restaurante que casi todos los días lo llenábamos los amigos de Koh Tao, pequeño, acogedor, excelente comida y la mejor conexión a internet de la isla fue el punto de partida de mi futuro más próximo.

Mientras miraba páginas y más páginas web, los ojos cada vez más abiertos como platos, en eso que llegó Nicla. Ella es una amiga surafricana de mi amigo Zak, que se conocen desde pequeños y casualidades de la vida que tras 6 o 7 años sin verse se reencontraron en Koh Tao. Bueno, también es mi amiga y gracias a ella ahora estoy en el aeropuerto de camino a África, (¡joder que bien suena!). Al verme emocionado tras mi pequeña pantalla del ordenador, me preguntó que si podía saber que miraba con tanta atención y emoción. En ese momento tenía en frente de mi la lista de animalitos que en breve voy a poder disfrutar viendo, como tiburones ballena, tiburones jorobados, tiburones cabeza de martillo, manta raya, tortugas, delfines, y eso casi asegurado en cada inmersión. Me preguntó que porque estaba mirando Zanzíbar y tras explicarle un poco de todo lo que me rondaba, me dijo que ella había llegado a Koh Tao directamente desde Zanzíbar tras haber vivido durante 4 años allí. Me contó lo fabuloso que es la isla y mejor aún, que tenía unos amigos que son españoles y propietarios de un centro de buceo. ¡No me lo puedo creer! - Le dije – A lo que continuó que si quería me ponía en contacto con ellos a ver qué tal. En cuestión de 4 o 5 días, tras cruzarme varios emails con Sabina, la hija de los propietarios, me dijo que ahora necesitaban a un instructor de buceo y que se encargara de ventas. Para todo ello estoy capacitado y en cuestión de horas allí estaré. Suerte y simpatía, ya lo decía yo (ahora ya no están cerca mamá ni papá para que me echen flores y me las pongo yo mismo).

La fecha estaba decidida, tenía que ser tras mi cumpleaños que era en 3 días. Al comunicárselo a todos mis amigos de la isla, decidimos hacer una fiesta de aniversario y despedida todo en una noche, que fue de lo más divertido. La nota mala de ese día es mi impaciencia y el mal cálculo de horas, ya que mi familia junto con todos mis amigos de Premiá habían quedado en casa de mis padres para hacer una videoconferencia conmigo y siento mucho haber estropeado tan bonito momento que habían estado preparando durante 2 meses. Casualidades que todos habíamos quedado a la misma hora pero en diferente lugar, a unos cuantos miles de kilómetros.

Jo, aquel otro amigo mío que cumplió años en febrero, también se marchaba de la isla, él porque ya se había quedado sin dinero y con el sueldo de DiveMaster no le daba para nada, por lo que se ha tenido que volver a Gales a trabajar un año para ahorrar y sacarse el curso de instructor en Nueva Zelanda, no está nada mal tampoco. Así que decidimos una fecha intermedia entre su salida y la mía y el día 6 de julio de 2010 abandonamos la roca. Quizás para siempre. Koh Tao creo que se tiene que vivir una vez, disfrutarla y quedarte en la memoria todo lo bueno que tiene y lo bien que te lo has pasado. Intentar que vuelva a ser lo mismo o mejor es imposible.

Cada vez que había tenido que salir del país para la puñetera visa-run, lo había hecho en barco, claro está, y después en autobús, monovolumen s o avión, nunca en tren. Lo mismo había hecho Jo, por lo que decidimos hacer el viaje en tren. No podemos abandonar Tailandia sin haber ido en tren. El barco que nos llevó a Chumporn, Chumphon o Cumphorn (lo puedes ver escrito en la estación de muchas maneras diferentes) era el barato, pero también nos sirvió para que la salida fuera un poco más lenta y pudiéramos despedirnos de la isla. Al desaparecer entre la nieblilla, aparecía al otro lado la costa de Chumpon. Allí debíamos pasar 3 horas esperando al tren que nos llevaría a Bangkok. La espera fue de casi 5 horas, pero tampoco teníamos ninguna prisa, ninguno de los dos habíamos comprado el billete de avión a nuestros respectivos destinos. Era un tren cama, pero a diferencia de los de España, aquí el vagón está lleno de camas, 48 si mal no recuerdo, y ahí dormíamos los falang (o farang) que somos los extranjeros sobretodo del oeste de Europa pero ahora aplicado a todo no Tailandés, junto con los locales que se lo pueden permitir, el resto van sentados todo el trayecto. Son camastros de hierro, con una colchoneta de 3 o 4 cm, incómoda a morir –todavía me duele el brazo de algo que me clavé mientras intentaba dormir- . Al despertanos con gritos, cerraron las camas, quitaron las cortinas y se convirtió en un tren de pasajeros más normal, a no ser de las zonas de las maletas tan mal colocadas que pasar con todo nuestro equipaje por el laberinto de hierros y escaleras requirió de destreza y ayuda entre el uno al otro.

Ya en Bangkok, cómo no nos dirigimos a Kaoh San Road, la calle de los mochileros. Aquel donde me hospedé en febrero estaba lleno y fuimos al más famoso de todos, el D&D. Pagando 3 noches conseguíamos una extra y desayuno. Y así ha sido. No estaba mal el sitio, en realidad muy bien, con su piscina en la cubierta y TV. De la TV sólo podíamos ver un canal en semicristiano (inglés) donde nos ponían películas bajadas de internet y durante dos días maratón de dos series, "Band of Brothers" y "24". Aunque la mayor parte del tiempo lo pasábamos en la piscina, hablando o leyendo. Salimos un par de noches, la primera y la última que estuvimos juntos. La primera fue en la que la Selección Española enseñó a jugar a fútbol a la alemana, de vez en cuando les dejaban la pelota para que no se fueran llorando a casa, pero no mucho que si no se acostumbran mal. La euforia por la calle tras el partido fue máxima, todos los españoles que estábamos por allí felices como nunca por el futbol, algunos extranjeros nos daban su apoyo y lo mejor el careto de los alemanes, rendidos a nuestro toque de balón. Mucha rabia debe de haber entre holandeses y alemanes, ya que los holandeses saltaban de alegría y los alemanes cuando les bajó un poco la mala lecha, no paraban de decir que apoyarían a España, que odian a Holanda a morir.

Lo bueno que ha tenido acabar con un amigo en Bangkok es que ambos estábamos de acuerdo en algo: "Sick of Thailand", o lo que es lo mismo "Hasta los cojones de Tailandia". Bangkok agota, su gente, su ruido, su calor, esta calle llena de comercios ya unos sobre los otros, el no poder hablar más de 20 segundos seguidos, ya sea andando o sentado en una terraza sin que te acribillen a ofertas que no paras de rechazar, y detrás haciendo cola hay 3 más que ofrecen exactamente lo mismo. Puedo entender su necesidad, pero es agotador y acabas por cogerles un poco de manía. Esto en Koh Tao no pasaba, pero un poco de aquí y un poco de allá y te vas con muy buen sabor de boca pero con la duda de volver. Una duda un poco clara.

Mientras me despedía de Jo ayer, cogiendo su taxi al aeropuerto, me llamó Nicla que estaba cerca de Kaoh San Road, de vuelta a Koh Tao. La colega se ha ido un par de semanas a ver 3 partidos de la Selección Española. Como me prometió, porque se lo pedí, me ha traído una Vuvuzela. Esa trompeta infernal que hacen sonar en los partidos del Mundial de Fútbol. La mía la compró durante el partido de España – Alemania. Parecerá poca cosa pero me ha hecho mucha ilusión.

La peor parte de todo esto es que el partido de la final lo voy a pasar volando, era el billete más barato que encontré y no está el horno para bollos, por lo que tendré que ir a ver al Capitán, o Comandante o lo que sea el que pilote para que me mantenga informado o me ponga una radio donde pueda escucharlo.

Bueno, este es el fin de otra etapa, la de Tailandia. Le pongo al fin un diez y espero poder igualar o mejorar esa nota en mi nuevo destino: Zanzíbar – Tanzania – ÁFRICA ¡Joder que bien suena!


 

Hasta la próxima entrada


 

jueves, 3 de junio de 2010

Unas de Jaimito… o Maurito


Una de las ventajas de viajar o vivir así es la ausencia de horarios fijos, por lo que me levanto cuando me despierto, y no cuando el ruido del teléfono anuncia el principio del día.

En ese momento, me doy una ducha, me afeito (ahora sólo la cara) y tras desayunar me voy al consulado. Son aproximadamente las 11 de la mañana. Al coger el pasaporte, lo pongo en mi bolsillo y salgo corriendo a la estación de autobuses para coger el siguiente que me llevará a la frontera. Son dos horas de camino por 40 kilómetros, pero es lo que hay si no quieres coger un taxi. Llego apurado pero a tiempo.

Una vez en la frontera, cambio el dinero malayo que tengo por tailandés. Paso el primer control de seguridad, paso el segundo control de seguridad y también el tercero. El pasaporte todo el rato en la mano porque es lo que te piden para poder pasar. Una vez ya en tierra tailandesa, pero aún en la frontera, voy andando por el medio de la carretera cuando un personaje me grita y me dice que me he olvidado de rellenar el papel de inmigración. "¡¡Leches!! Es verdad". Cojo el papelito, saco el pasaporte para tener toda la información, y al abrirlo veo una etiqueta de visado de la India "¿pero si aún no he estado?", pienso. "Me habrán puesto la etiqueta de otro y se han equivocado". Al abrir ya página de mi información, veo que el número no empieza por AAA como es el mío y… el de la foto no soy yo ni ese es mi nombre. Mecaguentó, me han dado el pasaporte de otro español.

Estoy en tierra de nadie, entre un país y el otro, acabo de cambiar de hora por una menos que es en Tailandia y el jetlag me empieza a afectar. Pienso en la película aquella en la que Tom Hanks se queda tirado en un aeropuerto de América. Pero esto ni es una película, ni es América ni yo el Hanks. Voy a la policía tailandesa de la frontera y les cuento el caso. Llaman al consulado pero se han ido a comer. Me dice el jefe de la policía "Vuelve a Kota Bharu y que te den el tuyo". ¿Pero cómo quieres que me mueva entre países con una documentación que no es mía? ¿Os habéis dado cuenta de los fallos de seguridad que tenéis?

Al final accedo a volver, pero esta vez en taxi ya que a las 5 sale el bus hacia Surat Thani y quiero cogerlo. Les digo que anulen el sello que han puesto o el pobre chaval no podrá pasar la frontera "Es verdad" me dice.

Negocio un taxi para que me salga más o menos barato, llego al consulado tras una hora de viaje y me dice la chica que lo siente mucho, pero que nos parecíamos en la foto. Le digo que sí, que tanto como la Bella y la Bestia, y no hace falta decir quién es quién, jeje. Le dejo mi teléfono al pobre sevillano en un papel por si tiene algún problema poder explicarle qué ha pasado y con quién tiene que hablar en la frontera.

De vuelta a la frontera, me ve el del primer control y me dice que no puedo pasar, que ya me ha visto esta mañana. Le digo que lo comprueba en el ordenador y se queda extrañado, por lo que le digo que llame a su jefe, y éste que aún no había hablado con él, le suelta tal sermón que se queda de todos los colores y me pide mil disculpas. Paso la frontera y cambio de hora otra vez, ya llevo 3 y el jetlag me mata. Voy a ver a mi amigo el policía tailandés y me lleva hasta la estación de autobuses, pero pidiéndome que firme en un libro de visitas.

Una vez en el autobús, empieza el camino a las 5 de la tarde (ahora son las 9 de la mañana y aún sin dormir y oliendo a rayos y centellas). El autobús no tiene nada que ver con las Van del otro día, este es grande, con películas de Jean Claude Van Dame que no necesitan traducción y videos musicales a todo trapo de unas niñas tailandesas que se podrían dedicar a vender en el McDonald's y no pasaría nada. El autobús hace paradas cada poco rato, tanto para recoger gente como para nada en especial.

Son las 9 de la noche y volvemos a parar en la estación maldita de Tan Yai, donde nos dicen que estaremos 30 minutos. Voy a cenar algo y vuelvo al bus, aún quedan 15 minutos para que salga y me acerco al 7Eleven a coger una recarga del móvil y cuando voy a entrar de nuevo en la estación, la puerta está cerrada y el bus no está. Mierda, tienen mi mochila y estoy otra vez tirado. Por suerte lo veo al fondo, que empieza a girar para coger una calle y salgo corriendo en su búsqueda. Por suerte lo cazo y les pego la bronca de la vida, me dicen que pensaban que estaba dentro ¿No sabéis contar o qué?. En mi sitio hay un tío que se levanta nada más verme el cabreo que llevo, aunque al final nos hemos hecho amigos.

El viaje ha sido mucho mejor que el anterior pero otro infiero, no he dormido nada y ahora estoy desayunando en Koh Samui, tras haber cogido un ferry la mar de lento y esperando al siguiente que me lleve de vuelta a casa.

Las fotos que pongo, he tachado la cara y datos del chaval sevillano que las hice en el taxi de camino al consulado.


 

Hasta la próxima entrada

Visa Run

Me ha tocado otra vez más salir del país por temas tontos de visado que aún no logro entender pero es lo que hay. Pero este viaje no ha tenido desperdicio.

La salida de Koh Tao en el Night Boat, que yo pensaba que el nombre era porque lo cogías de noche. JA!!. Tiene camas, por llamarlas de alguna manera. Entras en un barco que lo han acomodado con colchonetas para dormir, y con números sobre tu cabeza para que sepas tu sitio. Ni pizca de gracia dormir ahí, pero es lo que hay. El caso es que me toca el número 46 y cuando me acerco a mi "cama" tanto a derecha como a izquierda tenía gente, y la verdad que dormir en un colchón fino de 80 cm de ancho para dos personas no me gustaba la idea, o por lo menos con la compañía que me había tocado. El caso es que salgo a fumarme un cigarro a proa antes de partir y conozco a un par de chavales de Paris que están pensando lo mismo que yo.. Al empezar a navegar veo que todos los sitios no están ocupados y junto a los franceses hay sitios de sobra, por lo que me traslado rápidamente. Al cuarto de hora de viaje apagan las luces y nos mandan callar, pero lo divertido empieza ahí. Justo cuando las apagan empieza a llover con tal intensidad que se podría decir que llovía dentro del barco. Como puedo pongo mi mochila en medio de otras para que no se moje y lo consigo. Al final me quedo dormido, llueva, truene o haga mala mar, incluso con todas a la vez.

Cuando llegamos a Surat Thani, tuvimos que esperar en una agencia de viajes a que nos viniera a recoger lo que me habían vendido como una Van. Yo a las Van las considero las Mercedes Vito o por el estilo, pero eso era una antiquísima furgoneta, "acondicionada" para 10 pasajeros y con algo que se suponía era aire acondicionado pero solo hacía ruido. El viaje bastante malo, la furgoneta fallando todo el rato pero se hace ameno junto a Ofélie, una francesa que también viajaba en el barco y que hemos decidido sentarnos juntos y hablar. La música es horrible y por mucho que le digamos que la baje, él para fastidiar la sube cada vez más. El radiocasete tiene más años que yo y los altavoces casi no se entiende la música, más bien es un conjunto de ruidos sin sentido. Detrás nuestro hay 3 chavales ingleses y el resto del pasaje son tailandeses medio musulmanes. El conductor es lo más hijo de puta que he conocido jamás, incluso estuvimos todos los farang (extranjeros en tailandés) a punto de matarlo. Nos trataba como perros y cuando llegamos al fin a Tan Yai, la ciudad donde teníamos que hacer el trasbordo de vehículo, se lió la gorda. Resulta que paramos en una estación de autobuses y Ofélie quería ir al baño urgentemente y él no quería abrirle la puerta, al final la abrí y salió mientras él miraba que le pasaba a la furgoneta por debajo. Cuando volvió de hacer sus necesidades se subió y aquel con mala cara pero que le den. Empezamos a movernos otra vez y ella saca su billete y se da cuenta de que en esa ciudad debíamos hacer el cambio. Intentamos decírselo al capullo del conductor y nos coge los billetes y los tira sobre el salpicadero. "Me cago en tu p..a madre" me sale en español, a lo que ella se ríe al entenderlo y los ingleses se apuntan. Intentamos decirle que allí debíamos o creíamos que debíamos bajarnos pero no hace más que renegar en sabe dios que idioma y a conducir como un loco. Empieza a bajar a todos los tailandeses y nos deja a nosotros para el final, incluso habiendo dado vueltas innecesarias. El momento de tensión es cuando se detiene para que bajen los 3 ingleses y me toca fuertemente en el pecho para decirme que yo ahí no me bajo, a lo que mi respuesta es una gran ostia en su brazo y los cinco nos encaramos con él. Entre quejas y maldecidas deja a los chavales y posteriormente a Ofélie. Pienso, a ver qué narices hace éste conmigo ahora que la tenemos. Pero al fin llegamos a mi parada, que resulta es la estación de autobuses del principio y allí me bajo cegándome en todo. No es tailandés, es birmano y aquí no los quieren nada.

En la estación conozco a Al, un surafricano que también es instructor de buceo. Él está dejando Koh Phi Phi para irse a otra parte, en principio en unas pequeñas islas frente a Kota Bharu, en Malaysa. Como es mi destino vamos a hacer este viaje juntos.

La siguiente Van, si que lo es y es muy cómoda, con aire acondicionado funcionando. El conductor va limpio y sin música. En este sólo somos dos farang, Al y yo pero da gusto viajar así. Una vez cruzamos la frontera, mientras esperábamos al autobús que nos lleva a Kota Bharu, conocemos a una finlandesa, Tona. Decidimos seguir los tres juntos y buscar donde dormir. Nos metemos en un Backpackers Inn, que es un hotelucho de mala muerte y muy barato. Ellos sólo estarán en Kota Bharu una noche, pero yo en ese antro también. Salimos a cenar y cuál es nuestra sorpresa que no venden alcohol en toda la ciudad, pero nuestra insistencia nos lleva a un restaurante chino donde nos venden cerveza de contrabando… y lo bien que sienta.

Al levantarnos, Al y yo nos vamos a desayunar bien temprano ya que yo quiero ir al consulado tailandés y ellos a las islas, donde ella va a trabajar en un restaurante y aún no sabe de qué. Nos despedimos y voy al consulado a entregar mi pasaporte. Enfrente encuentro un hotel que está muy bien, con aire acondicionado, ducha particular y caliente, etc. Aquí me quedaré hasta mañana ya que esta ciudad no tiene nada por ver y con este calor no dan ganas de nada.

Al fin, desde que he salido de Koh Tao hasta llegar a la frontera ni más ni menos que 18 horas.


 

Hasta la próxima entrada

PADI Instructor


Hola de nuevo,

Cierto es que llevaba tiempo sin escribir en el blog, pero ni todos los días hay novedades ni cosas que contar. Bueno ahora sí, y tras dos semanas de "entrenamiento" ya soy oficialmente PADI Instructor.

Cuando llegué a Koh Tao me di cuenta de que ser DiveMaster no era nada, casi podías tener ese título al abrir una caja de galletas y si con suerte conseguías algún trabajo está muy mal pagado. Como palabreja suena mejor (o por lo menos a mis oídos) ser DiveMaster del universo, pero un par de pasos por encima está el ser Instructor, que puedes dar clases hasta el nivel de DiveMaster. Eso lleva consigo el ganar más dinero, trabajo más cómodo, etc., y como mi buena amiga Patri de Palma me dijo, es el título de "Chulazo de piscina".

Bromas aparte, me gusta tener este título ya que voy a poder enseñar a bucear a la gente, y sobre todo a respetar el mundo submarino, cosa que hace mucha falta y a los que hacen el "From Zero to Hero" que viene a ser "Desde aprender a nadar hasta ser instructor" en pocos meses no tienen en conciencia, y la mayoría son de secano absoluto, vamos que el mar lo han visto en Benidorm y siendo de noche y borrachos. No todo el mundo es así, pero si una gran mayoría, aunque una vez se meten bajo el agua, quedan atrapados por la espectacularidad de lo que ven.

El curso en si consta de arias partes, pero las más diferenciadas son la teoría y la práctica. En teoría te vuelves a tragar todo el curso de DiveMaster pero en versión rápida y basan mucho del tiempo en presentaciones académicas. Éstas son que si alguno de tus alumnos te pregunta algo, le sueltes un chorreo innecesario para después intentar venderles otro curso más de PADI y algo de material de buceo. Te lo hacen decir con las palabras mágicas "TIENES QUE COMPRAR …" o "TIENES QUE HACER EL CURSO …", vamos un marketing tan directo que asusta a cualquiera, pero si quieres pasar los exámenes tienes que hacerlo así. De ahí que la gente diga que PADI no significa Professional Association of Diver Instructors, sino más bien Put Another Dollar In (pon otro dólar en ..su caja claro está).En lo que respecta a la revisión del DM (DiveMaster) fue bastante fácil para todos mis compañeros ya que casi todos acababan de terminar el curso hacía una oi dos semanas y lo tenían fresco, pero para mi fue todo un reto. Tuve que hacerlo a su ritmo y en ingle, ocn lo que mis horas de dedicación han sido mayores. Ahora conozco física, fisiología, enfermedades, equipamiento, etc y tanto en español como en inglés, y eso según dicen y también creo yo es una ventaja a la hora de encontrar trabajo.

En la parte práctica lo que aprendes es a controlar a tus futuros alumnos y saber cuáles son los errores que pueden tener, así como avanzarte a dichos problemas colocándote más cerca, o usando a tu asistente (DM). En esta parte es en la que puse más empeño.

Al final llegaron los 3 días de exámenes y las calificaciones han sido bastante buenas. Teoría: 100%,100%, 96%, 92%, 75% y 86%. Y en las prácticas 4.6, 5 y 4.6 (estas sobre 5). Por lo que estoy bastante contento. Vamos que he pasado de ser camarero a Chef en dos semanas J

Así que ya podéis ir viniendo todos a verme que os daré unas clases, y si queréis enviarme gente os estaré eternamente agradecido, y mi bolsillo también. Eso sí, avisar con tiempo porque los trabajos que van apareciendo no son todos en Koh Tao, quizás me toque moverme a horribles lugares como Maldivas, Filipinas, Caribe, Brasil, Australia, quién sabe

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sábado, 1 de mayo de 2010

Por Krabi

Llegara a Krabi no ha sido como el viaje del verano pasado. Esta vez ha costado sólo 6 horas contra las 13 o 14 de la otra vez. Coger un taxi en el resort hasta el puerto de Nathon, allí un express boat hasta tierra firme, un bus con A/A que nos llevó hasta Krabi Town y de allí una van (furgoneta tipo Mercedes Vito) que nos deja en Ao Nang Beach, donde nos instalamos como campo base. Aún recuerdo aquel autobús de línea que paraba cada 150m, el cambio de vehículo en a saber qué pueblo teniendo que ir corriendo a otra estación, traslado a otra en el mismo pueblo y sin nadie que nos entendiera. Esta vez ha sido mucho más cómodo y organizado, parece que se van adaptando… o que voy aprendiendo, ¡¡quién sabe!!

Hemos ido al mismo resort donde estuve con Ferrán la vez anterior, el Tipa Resort, pero las casualidades de la vida que nos han asignado el mismo bungalow, el B-19 de entre todos los que tienen vacios que son muchísimos. He negociado el precio argumentando la baja cantidad de turistas que hay y por lo tanto la gran oferta existente, ya que quien más y quien menos te hace un 2x1 o un 3x2 en las noches de alojamiento. Así como también lo hacen en los restaurantes, que están prácticamente vacios y hacen buenas ofertas en la comida.

Una vez instalados y cenados hemos ido a ver a mi amigo Ra. Un tailandés rasta que tiene un bar llamado Lazy Bar. Quizás sea el mejor bar, junto con el Office Bar de Koh Tao, por su música. Aquí no ponen nada comercial, te deleitan con The Doors, The Beatles, Rolling Stones, Jimmy Hendrix, etc. No es que brille por su limpieza, ni por su amplia carta de bebidas, ni por la calidad de sus empleados (él y su hermano), pero sigue siendo bueno escuchar tan buena música. Aquí hemos pasado las 4 noches de Krabi, compartiéndola con un chaval de padre español y madre escocesa que está de vacaciones con unos amigos.

Además, 3 días a la semana hacen concierto en directo. Bueno, concierto no sé si llamarlo, más bien que tocan unos músicos y Ra destroza las canciones intentando cantar en inglés aunque por suerte a él le bajan bastante el volumen del micrófono. Es lo más parecido a un niño intentando cantar en otro idioma, que sólo se sabe el final de las frases y el resto lo inventa o tararea. El mejor sin duda alguna es el guitarrista que hace unos punteos buenísimos pero rápidamente vi que había aprendido por su cuenta. Al tercer día, habíamos escuchado las mismas 24 canciones 3 veces y sus movimientos eran todos iguales. A otro espectador, al finalizar uno de los días le confesó que había aprendido a tocar de oído (muy bueno por cierto) y viendo videos, de ahí que siempre repitiera los gestos con la guitarra. De todas maneras, 3 chavales de los que también estaban durante los conciertos y que tienen grupos de música en su país no paraban de alabarlo, y es que una de las noches, uno de ellos le tarareó una canción de su propio grupo y Pao (el guitarrista) enseguida la personalizó y al chaval le encantó, dijo que mejor incluso que la original con su grupo.

El segundo día fuimos a Phi Phi Islands. Es un recorrido de 5 o 6 islas de lo más bonito. Phi Phi Lan, Maya Bay (donde se filmó "The Beach" con Leonardo di Caprio), Bamboo Island, Phi Phi Dan (donde paramos a comer) y Monkey Beach, donde hay un sinfín de monos que quieren chocolatinas, cerveza y Coca-Cola (si les das agua la prueban y te la tiran a la cabeza). Toda esto en apenas 7 horas en una lancha rápida. En Phi Phi Lan y en Bamboo Island hicimos snorkel, que es buceo desde la superficie sólo con máscara y tubo pero más que suficiente, y en la segunda hice un poco de bien por la tierra y recogí basura del fondo marino. Bueno un fondo de apenas 4 metro pero suficiente como para sacar una ruda de moto, un tubo de plástico, una pieza de barco, moqueta de la que se usa también en los barcos y una infinidad de pegatinas de las que nos colocan para identificarnos en los viajes o tours.

Al día siguiente fuimos a Tiger Cave. Aquí puedes, y así lo hicimos, subir hasta lo alto de una montaña de unos 260m de altura por unas escaleras completamente irregulares. El total de escalones es de 1.237. Me dio, para seguir con el entrenamiento antes del gran treking, por subir y bajar corriendo. Es un gran esfuerzo pero merece la pena lo hagas como lo hagas ya que desde arriba a parte de ver un gran Buda, divisas toda la comarca de Krabi, desde el mar hasta sus extrañas formaciones rocosas, muy famosas y montañas.

El tercer día fuimos a Krabi Town, de compras claro está, pero la verdad es que hay poca oferta comercial y la ciudad no tiene ningún encanto, así que cuando ya habíamos visto casi todo nos volvimos a Ao Nang.

Lo peor de este viaje ha sido que en uno de los muchos masajes que nos han dado, me han lesionado el gemelo de la pierna izquierda y una semana después aún estoy un poco resentido. Por lo demás, un excelente viaje.

De vuelta a Koh Samui hemos tardado un poco más por que ha llovido. Llovía con tal fuerza que me he mojado entero en el bus ya que por la escotilla del aire acondicionado caía el agua a chorros, eso no eran goteras, y me ha tocado hacer el viaje sentado en la escalera ya que el bus iba completo. Ya en Samui, hemos ido cómo no ha cenar al restaurante de Narit que se ha alegrado mucho de vernos.

Tras ésta última noche con Bénédicte, hemos comido bien temprano y nos hemos despedido hasta…. la próxima vez que ella quiera venir a Tailandia ;)


 

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sábado, 24 de abril de 2010

Día de pesca



7:30 de la mañana. Beep beep. Me llega un mensaje. Es Narit, mi amigo tailandés que me envía un SMS para decirme que si queremos ir a pescar con él hoy. Al momento le llamo para confirmarle que sí, pero me dice que será a las 4 de la tarde. ¿Para qué entonces me envía el aviso con tanto tiempo? Bueno, supongo que para que nos organicemos el día acorde al nuevo plan.

Me hace mucha ilusión que cuente conmigo para volver a salir en barco, y aún más para ir de pesca. La última vez lo hice con uno de mis mejores amigos, Tomy y fue en L'Atmella de Mar, el verano pasado. Como no tenemos equipo de pesca, le digo que qué me hace falta y me comenta que va a ser pesca a mano, no con caña.

Mientras Bénédicte se queda en la piscina del resort disfrutando de sus vacaciones, me subo a la moto y voy dirección Nathon, la capital de Samui a buscar el equipo en una tienda que me han dicho. De camino veo una de las miles peluquerías (tantas como centros de masaje) que hay en la isla y decido que es buen momento para cortarme el pelo. Mi calva parece que se va recuperando poco a poco pero aún clareo por la coronilla un poco y con el pelo bien corto, al 1 de máquina, se disimula mejor. El carril bus que tengo en la parte superior también queda más oculto con la rapada. Tras el paso por la peluquería, con masaje cervical, de cabeza y espalda incluido por 130 Baths, voy dirección a la tienda de pesca. Allí me atiende en principio una señora que sabe tanto inglés como yo tailandés, por lo que lo mejor es que espere 5 minutos a que llegue su marido. Éste si que habla bien inglés y por lo que veo en las muchas fotos de la tienda es buen pescador. Para no errar en la compra, llamo a Narit y le digo que le comunique al vendedor dónde vamos a pescar y cuál es nuestra intención en cuanto a peces se refiere. El Archipiélago de Koh Samui (Koh Samui, Koh Pha Ngan y Koh Tao) es bastante famoso por su pesca, aquí se hacen competiciones internacionales. Entre los dos preparamos 3 aparejos de pesca, yo creo que los anzuelos son demasiado grandes, teniendo en cuenta la vida submarina que suelo ver, pero no voy a discutir con nadie y menos sobre pesca.

A las 4 llegamos al restaurante de Narit y él está preparando la barca para salir. Esta vez no viene Jim, pero si un nuevo extranjero llamado Kenneth. Este chaval ha venido de viaje de novios de su padre, recién casado con una chavalita bastante más joven y guapa que él. Casi se podría decir que hace mejor pareja con el hijo que con el padre pero ya se sabe que "Poderoso caballero es Don Dinero". Son noruegos y su color blanco de piel lo puede confirmar perfectamente. Kenneth aparece bastante borracho pero por suerte no grita ni molesta nada, cada vez que hace algo un poco fuera de tono él mismo se disculpa, a veces con demasiada frecuencia y sin tener por qué, pero normal dado su estado de embriaguez.

Al fin salimos a la mar y cuando apenas llevamos 3 minutos de travesía nos damos cuenta de que nos hemos olvidado algo esencial para pescar: el cebo. Media vuelta y al restaurante donde recojo una bolsa con sepia para engañar a los peces. Ésta está cortada en trocitos tan pequeños que si pica algún pez, es porque está completamente ciego ya que se ve más el anzuelo que el cebo. La primera parada la hacemos frente a una de las esquinas de la isla, donde está el hotel que pertenece a la lujosa cadena Six Senses. Desde este hotel pueden ver desde el amanecer hasta el anochecer, tiene que ser precioso… y muy caro. Ni una sola señal de picada y decidimos cambiar de escenario. Al oeste, a apenas 300m tenemos una isla prácticamente desierta.

Desconozco el nombre de esta isla, pero sólo tiene un pequeño embarcadero y un bar. Éste trayecto me pide Narit que lo haga yo, vamos que gobierne el barco y encantado de poder hacerlo. La barca no es que esté en su mejor estado ya que el acelerador no es progresivo. Tiene un recorrido largo hasta que notas que se mueve y de ahí hasta gas a fondo hay tan sólo 2 o 3 centímetros, por lo que amarrar se convierte en un buen reto que logro solventar sin ningún percance. Allí volvemos a intentar pescar, otra vez sin suerte, Tengo dos picadas pero se llevan la comida y la tercera se me enroca el pez y no logro sacarlo por lo que tengo que cortar el hilo muy a mi pesar.

No ha habido pesca, pero la tarde nos regala una de las más bonitas, si no la más, puestas de sol que recuerdo aquí. No voy a comentar nada sobre el atardecer, las fotos lo dicen todo.

http://picasaweb.google.es/maurodion/Pesca20042010


 

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lunes, 19 de abril de 2010

La llegada de Bénédicte





España 1 – Francia 1. Ese es de momento el resultado de las visitas que tengo. No está nada mal en dos meses y medio de escapada.

Cuando salí del guesthouse dirección al aeropuerto, me negué a coger uno de los taxis que rondan por Koh Samui. Piden demasiado por un corto trayecto así que a la que pasó un taxi-bike, me subí con él. Es un taxista pero que va en scooter y es mucho más barato. Pagué tan sólo 100 Baths, contra los 400 que pide un taxi normal por el mismo recorrido de apenas 4km. De la misma manera que había desaconsejado a Bénédicte que contratara los taxis del resort, que le pedían 2.000Baths por ir a buscarla al aeropuerto y sólo pagamos 400 los dos.

Esperándola en el aeropuerto, pedí información a los trabajadores de en qué salida debía esperarla si llegaba de Bangkok y todos me decían la misma salida, pero cuando salí a fumarme un cigarro localicé otra salida y pensé que era mejor, ya que saliera por la que saliera debía de pasar por ésta segunda. Suerte la mía ya que al final apareció por la que nadie me había indicado, sus caras no me daban ninguna seguridad, ya empiezo a saber cuándo están seguros de algo y cuándo no. Al fin apareció por la puerta de salida y un gran abrazo nos unió como dos buenos amigos que hace dos años que no se ven.

Ella venía vestida de turista total y con el color de piel de los turistas recién llegados. En seguida le dije que nada más llegar al resort debía cambiarse y que no se preocupara del color, que rápido se pone uno moreno en este país.

Tras media hora de espera, al fin nos avisaron para que subiéramos al taxi que nos iba a llevar hasta el resort que ella ha contratado. Un espectacular lugar de vacaciones, nada que ver con lo que estoy acostumbrado últimamente. Aquí hay agua caliente siempre, nunca se va la luz, la oferta de canales de TV es amplia y en diferentes idiomas y lo más curioso es que apenas hay insectos ni lagartos que dicen geeeeekoo. En realidad es como si estuviera en otra Tailandia diferente a la que yo vivo. Esa primera tarde le negué hacer la siesta por muy cansada que estuviera, y que respetara los horarios de las comidas, es la mejor medicina para no sufrir JetLag. Así que nos quedamos vagueando por las piscinas toda la tarde y cuando se ponía el sol fuimos a darnos un masaje. Ella no quería el tradicional Tai-Massage, pero una vez lo probó se quedó encantada de cómo es durante y después como uno se siente. Una cena en el restaurante nos animó a ir a descansar, ambos lo necesitábamos.

A la mañana siguiente, alquilamos una moto por el resto de los días que estaremos en Koh Samui y nada más obtenerla, nos lanzamos a la isla, a darle una vuelta completa. Hacerlo no nos llevó más de 2 horas y media, y eso que paramos a comer en Chaweng, lo peor de la isla para estar de vacaciones pero una bonita playa para ver. Cómo no, al pasar por Bo Phut paramos a ver a Nerik y cenar en su restaurante. Siempre amables sus camareros y él, con la espectacular vista de la que nunca te cansas.

El día 17 quedé con mi amigo Iñaki, aquel que conocí dos meses atrás en Bangkok y que ha vuelto por temas de negocios, aunque de momento lleva unas semanas dándose una vuelta por todo el país a la espera de ver que pasa en Bangkok y los problemas con los camisas rojas que la están liando más de lo debido. Por suerte aquí no nos enteramos de nada de eso, seguimos viviendo en nuestra república bananera (o cocotera más bien diría yo). Fuimos a comer al restaurante de siempre, ya que quería presentarle a mi amigo, que tiene muchos contactos y le pasó el teléfono de alguien de Bangkok que quizás pueda ayudarle. A parte de la alegría de verlo, me regaló un libro en español que se acababa de terminar, se llama "Quemar los días", de James Salter. Me dijo que se parecía a este blog, ya que es la vida de quien lo escribió pero empezando desde pequeño, cosa que me niego a hacer ya que bastante cuesta hacer memoria con lo pasado en uno o dos días, como para acordarme de toda mi vida ahora, … y escribirlo. La verdad es que da gusto leerlo porque o bien está muy bien redactado o está muy bien traducido, o ambas cosas, pero en apenas 60 páginas que llevo me ha estresado un poco. Demasiada información y nombres en tan poco rato y sólo tiene 14 años por donde llevo leído. Supongo que conforme se vaya haciendo mayor irá cogiendo más calma y será más ameno. Iñaki me dijo que no pudo dejar de leer hasta el final, y así lo pone en las críticas, pero ya veremos, le doy un voto de confianza. Cuando nos despedimos de él, Nerik se acercó como de costumbre a mi mesa, que ya tengo una reservada para mi, y nos invitó a pasar la tarde del día siguiente en su barco a la que accedí sin dudarlo un instante.

Otra mañana tranquila y soleada despierta en Koh Samui. Vamos a pasar otra mañana más en el lujoso resort a la espera de que llegue la hora de ver la Formula 1 y en cuanto acabe nos iremos a dar la prometida vuelta en barco. De camino a Bo Phut, paramos primero a recoger mi ropa de la lavandería y posteriormente en el 7Eleven a comprar unas cervezas ya que así hemos quedado el día anterior. Al llegar al restaurante Nerik aún no ha llegado con el barco y Bénédicte y yo nos metemos en un sastre que nos han recomendado para que ella se haga unos trapitos. Cuando el vendedor me dice que si quiero un traje a medida, mi respuesta es rápida y obvia "No gracias, este es mi nuevo traje desde hace casi 3 meses: bañador y camiseta".

El paseo en barca es al final sólo por la bahía de enfrente, ya que el barco llevaba tiempo sin ponerse en marcha. Somos 4 a bordo, Nerik, Bénédicte, Jim y yo. Jim es un amigo americano de Nerik, de edad imposible de determinar pero rondará los 60 años más o menos. Según nos cuenta (y por su planta lo parece) fue modelo fotográfico por los años 60 ya que conoce muy bien ciudades y hoteles de Madrid y Paris, a parte de otras ciudades. Después le tocó ir a la guerra de Vietnam donde era piloto de helicóptero y cuando ésta acabó, se quedó a vivir en Koh Samui y de aquí no ha salido nunca más. Cobra pensión de excombatiente y con eso tiene una vida la mar de tranquila y buena. Es un tío muy cachondo y conoce buenas cosas de Tailandia como trucos para evitar el salir continuamente del país para renovar visado, etc. Tras comprobar quela barca funciona, lo único que hacemos es quedarnos a bordo de ella, viendo el atardecer sobre la preciosa bahía de Bo Phut. Al finalizar, volvemos al restaurante y cenamos todos juntos. Una espectacular tarde más en inmejorable paraje.


 

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sábado, 17 de abril de 2010

A por 15 días de merecidas vacaciones. La salida de Koh Tao

Levantarme tras el día de Songkran no fue diferente a cualquier otra mañana, ni tan siquiera más difícil. A pesar de que la cabeza pidiera un poco más de descanso, los insectos y los gallos cantan y no entienden de estas celebraciones. Las cortinas claras siguen dejando pasar la luz por las ventanas y los que se encargan de arreglar el jardín de la comunidad utilizan sus escobas y artilugios mecánicos de limpieza sin contemplaciones al alba. Otro hermoso y caluroso día amanece en Koh Tao pero hoy tengo una misión que cumplir, y es coger el catamarán que me llevará a Koh Samui ya que mañana llega mi amiga de Paris, Bénédicte. Una compañera de mi antigua empresa que viene a pasar sus vacaciones a Tailandia conmigo.

Recojo todas mis cosas de la casa, las meto en las mochilas y llamo a Chris Ciosk, para ver si él me puede guardar una de éstas que no la voy a necesitar durante el viaje. Antes de partir hacia su casa, paso a ver al propietario de mi casa y como me ha dejado estar 3 días más de lo contratado, le doy la botella de whiskey Laphroaig que me había dado mi vecina días atrás. Queda muy poco pero él valora con una gran sonrisa el gesto.

Bajo, cómo no a Blue Wind a comer y a conectarme a internet un rato. Casi llegando me encuentro a David que se estaba yendo a su casa y decide acompañarme en la comida. Hoy hemos intimado un poco, la verdad es que me caía muy bien el chaval, pero conociéndolo te das cuenta de la bellísima persona que es y el porqué está haciendo su particular "BrainOver". Al rato, cuando ya habíamos acabado de comer, aparece Marina y se une a nuestra mesa. Marina es una de las personas que más aprecio en Koh Tao, siempre sonriendo y dispuesta a ayudar y compartir y esta vez se ofrece a acompañarme al puerto para que coja el catamarán. Comentamos entre todos el día anterior entre risas y quejas sobre alguno de los nuestros, que no sabe beber y se sale de la línea de los que queremos convivir aquí, pero bueno, sólo le pasa cuando se pasa bebiendo. Antes de marcharnos, paro a devolverla moto. Hace unos días me la encontré en el suelo del Lotus Bar, y por una pequeña rascada en el guardabarros delantero y otra aún más pequeña en la cesta me piden 6.000 Baths (138€), le digo que si está loco, pero realmente es lo que pone en el contrato ya que están estipulados los precios de cualquiera de las reparaciones. Al final consigo dejarlo por 2.500 B alegando que le he visto muchas veces que no cambia los plásticos, si no que los pinta él mismo y que además soy amigo de Stephan y de Andy. A regañadientes acepta mi oferta y todos tan felices, bueno yo no demasiado pero es lo que hay.

Al llegar a puerto con Marina, me encuentro con Tony, un sueco muy cachondo que vive en Oslo que conocí días atrás en el Choppers y que va de camino a Koh Pha Ngan. Me comenta que se marea en los barcos y que qué pienso del catamarán. Le digo que es el que menos se mueve de todos, que prácticamente es como ir sobre raíles, y cierto es siempre y cuando todo vaya bien. El nuestro llega con media hora de retraso, pero aquí ya se sabe, "no worries, no hurries", o lo que es lo mismo, sin preocupaciones ni prisas. Al fin subimos y conseguimos un par de asientos en la zona buena, con aire acondicionado y TV. Al empezar la marcha, veo que el navío va dirección al norte, siendo nuestro destino sur realmente. Se para, gira, avanza unos pocos metros y se vuelve a parar. En ese momento, los raíles por los que suele desplazarse se convierten en una pequeña montaña rusa si hay olas, y hoy las tenemos enormes, de un metro como mucho. Pero dentro parecen mayores. Da la sensación de que vamos a volver al puerto pero no, nos lanzamos camino al sur y al rato se vuelven a parar los motores. Y así sucede otras cuatro veces antes de llegar a Koh Pha Ngan. No creo que haya sido su mejor viaje en barco pero tampoco ha sido desesperante. Lo malo es que la información de lo que pasaba nos la daban en tailandés y ningún tripulante fue capaz de traducírnoslo. Tampoco ninguno de los otros viajeros locales.

El siguiente trayecto hasta Koh Samui fue sin contratiempos, directo y rápido, en apenas media hora. Al llegar al puerto, nos separaron en diferentes taxis que nos distribuyen por las zonas de la isla. Una pareja de alemanes, Ed y su novia de impronunciable e imposible de escribir ya que realmente era Turca, me preguntaron por unos bungalows en Bo Phut. Les dije que desconocía dónde estaban pero que si buscaban algo barato y mejor que una cabaña, que me acompañaran a donde iba a alojarme yo, en el guesthouse donde estuve en mi anterior visita a esta isla. Accedieron a mi recomendación. En el que yo quería no había habitaciones libres pero si en el de al lado, y que por cierto estaba mejor aún y por el mismo precio. Me preguntaron por algún sitio para cenar que fuera bueno y barato. Mejor aún, os voy a enseñar uno que es bueno, bonito y barato. El restaurante de mi amigo Nerik, el tailandés propietario de aquel bonito restaurante que conocí. Al llegar, un saludo efusivo y un abrazo les demuestra que es de confianza y que nos conocemos. Nerik me dice que está contento porque cumplo mi palabra. Hoy no tiene ni cocineros ni camareros, pero se ofrece a ir a buscarnos la comida a otro restaurante y traérnosla sin coste alguno. Tras la cena, hablamos con él un rato y nos fuimos a tomar una cerveza antes de ir a dormir, ya que al día siguiente ellos se levantan a las 5:30 de la mañana para ir al aeropuerto y yo a las 8 para ir a buscar a Bénédicte. Intercambio de móviles por si nos volvemos a ver uno de estos días por Tailandia.


 

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viernes, 16 de abril de 2010

Songkran (13 de abril)

¡¡Happy Songkran a todos!! , o lo que es lo mismo, ¡¡Feliz Año Nuevo Budista!! Y es que en 4 meses ya llevo 3 fines de año. El de España, y dos en Tailandia, uno el chino que ya comenté cuando llegué aquí y ahora este otro. Sin lugar a dudas me quedo con el más divertido de todos, éste último llamado Songkran.

No es exclusivo de los tailandeses, si no que es para toda la comunidad budista.

Sabía más o menos de que iba a ir la fiesta, pues todo el mundo habla muy bien de ella pero un poco pequé de pardillo. Cuando me levanté por la mañana, tenía toda la ropa por lavar y decidí ir a la lavandería. Cómo iba a imaginar que hoy no me lavarían la ropa si aquí parece que se trabaje 24h, pero en realidad me hicieron un favor. Iba demasiado "de domingo" para el día que es. Pensé que ya que era año nuevo, sería lo mejor sacar mis mejores galas del armario, o sea pantalón corto y camisa de manga corta (cuando voy de bonito sin pasarme la diferencia está en que en lugar de pantalón uso bañador con la camisa), pero al negarme el limpiar mis camisetas, volví a casa. Llegando me encontré con Chris, mi vecino y amigo y me dijo que qué hacía así vestido, que me había pasado a buscar por casa para ir a la gran fiesta y le extrañó el no verme. Su vestimenta realmente era acorde al evento: bañador, flotador en la cintura y pistola de agua. Nada más. Así que me en cuanto llegué a casa, me despojé de mis ropas, me puse bañador, chancletas y camiseta (groso error el de la camiseta y las chancletas) y me lancé camino al sur de la isla, a Fishis's Burguers (así se llama y así lo escribo), donde había quedado con él, Nicky, Jo, Laura, y unos cuantos más.

Nada más pasar la lavandería de antes, a escasos 200 metros de mi casa, me pararon unos tailandeses que estaban en medio de la calle y lo primero que hicieron fue rociarme con agua y con harina, completamente mojado y manchado de blanco acabé tras el primer encuentro, ahí decidí quitarme la camiseta y ponerla bajo el asiento, con las chancletas. Un poco más abajo, tras otras dos paradas conseguí llegar a P's Shop y ahí pude armarme con una gran escopeta de agua para estar a tono con el resto de habitantes y turistas. En la misma puerta pude cargarla de agua para defenderme de los ataques de … TODA LA ISLA. Aquí la guerra de agua es de todos contra todos, no hay equipos ni nada que se le parezca, y eso es muy divertido. Cuando al fin llegué al encuentro con mis amigos, tras innumerables paradas y contraataques, en la hamburguesería hicimos un brunch (breakfast y lunch = desayuno y comida todo en uno) bien cargado de grasa para aguantar bien el día, ya que bien me han dicho que las Shingas nos van a acompañar durante todo el día, ya que la fiesta empieza a las 9 de la mañana y termina cuando te vas a casa. Tras comer un poco nos juntamos todos en la puerta del Fishis's para hacer nuestra particular guerra contra el resto de los que pasaban por la calle. Pistolas en mano, palanganas o cualquier otro artilugio que te sirva para mojar es bien usado, incluso granadas de globos de agua pudimos usar. Parando a cualquiera que pasara, ya fuera andando, en moto, en quad o en coche, a todo se le tira gua sin contemplaciones de ningún tipo, y por todo el mundo es bien recibido el líquido elemento sobre su cuerpo. Lo más valorado es buscar alguna parte seca, como pueda ser bajo la gorra, ir al mostrar cómo se logra humedecer esa parte, los gritos y vítores son lo que silencia cualquier otro sonido. El propietario nos dijo que estábamos gastando 10.000 (diez mil) litros de agua por hora, una barbaridad pero lo puedo creer, éramos unos 20 pistoleros sólo en esa hamburguesería. Los bidones de agua estaban por toda la isla, en la puerta de cualquier comercio había gente dispuesta a parar y mojar. A parte de harina, y esto sólo lo hacen los tailandeses, te paran y te pintan con colores rojos, azules o blancos, pero que se van con el agua. Lo malo es la olor, que es como refrescante y fuerte a la vez. Ves tú a saber qué es realmente.

Tras dos o tres Shingas, decidimos partir hacia Sairee Beach, nuestra zona al norte de la isla. Nadie quiere conducir borracho y lo mejor es desplazarse antes de que eso ocurra. Allí la fiesta cambió un poco ya que las pistolas se recargaban con demasiada facilidad en el agua del mar y las cervezas y cubatas (para quien quiera beberlos con whiskey o vodka tailandés ahí están) son más fáciles de conseguir. Además acompaña la música de todos los bares y lounges de playa con lo que se convierte en otra gran fiesta nocturna de playa, pero esta vez con casi toda la isla en nuestra zona.

Ha sido un gran día y mejor noche. ¡Happy Songkran!


 

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domingo, 11 de abril de 2010

Snorkel Test Party

Snorkel Test quizás sea necesario explicarlo. Party todos sabemos qué significa.

Esta fiesta se hace cada vez que un estudiante para DiveMaster aprueba sus exámenes y pruebas físicas. En cada centro de buceo se hace de una manera diferente y depende del Maestro de Ceremonias encargado de cada fiesta también puede variar en las pruebas a realizar.

En New Way Diving, he vivido ya dos de estas y han sido bastante parecidas. Los tres de ayer fueron Chris Ciosk, Laura y Jo.

La ceremonia de graduación empieza con una introducción por parte de alguno de los instructores, en la que da la enhorabuena a los estudiantes y se eligen los ayudantes para las pruebas. La primera prueba consistió en subirse en un taburete en la playa, y beberse una cerveza a la pata coja en el menor tiempo posible. Quien pierde es el primero en hacer la siguiente prueba y así con el resto de las mismas. Todos creíamos que Chris acabaría primero, ya que suele beberse bastantes zumos de cebada cada día, pero contra todo pronóstico acabo último.

La segunda prueba fue beberse 3 chupitos del horrible vodka tailandés y hacer alguna payasada, como bailar en el caso de Chris, hacer un pase de modelos con las aletas puestas, como hizo Jo o un curso de navegación avanzado como le tocó a Laura. Ella se puso unas gafas de buceo con las lentes tapadas y tenía que moverse hacia atrás, moviendo el culo e intentando con el sonido localizar a sus dos compañeros.

La tercera y que da nombre al evento, consiste en ponerse los tres las gafas de buceo tapadas, con el tubo de buceo (snorkel) y en la punta una botella de agua abierta por el fondo. Se les vuelve a sentar en el taburete y se les pasa todo un bucket (cubata de litro) para que se lo beban lo antes posible. Debe de ser asqueroso ya que más de uno acaba siempre vomitando, pero claro está que lo malo que es el alcohol aquí y que ya llevan algo más dentro del cuerpo de las anteriores pruebas. Por suerte yo no he tenido que hacerlo al habérmelo sacado en España y ser alumno único.

Si ayer hubiéramos hecho apuestas no creo que hubiera ganado nadie ya que fue Laura la clara ganadora de todas las pruebas, sin duda alguna.

Para acabar, y sin que él lo esperara, se le hizo la misma última prueba a Chris Pearson, que en aprobó su IDC (Curso de instructor) hace unas semanas y se va a ir en unas pocas semanas. Una lástima, es un buen tipo y buen amigo y vecino.

Todo esto lo hicimos en FIZZ, un lounge bar de playa. Después todos al Lotus Bar a acabar la buena noche.

El próximo acontecimiento es mañana por la noche, que tenemos el Songkran, el Año Nuevo Budista. Aquí en Koh Tao se celebra como en Premia de Mar, con una gran guerra de pistolas de agua. Por lo que nos han dicho, gracias a estos días de fiesta, puede que haya una tregua en Bangkok entre el ejército y los Camisas Rojas y así puede que ayude a la reconciliación de ambas partes que todos esperamos.


 

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miércoles, 7 de abril de 2010

Dos meses después…

Hace tan sólo dos meses que salí de casa y parece que haga mucho más tiempo en realidad. Debe de ser que me he adaptado con rapidez a esta nueva vida.

Monotonía no es la palabra que mejor puede describir lo que hacemos aquí a diario a pesar de que sean muchos los días que nos movemos por los mismos lugares.

Monotonía sería si me estuviera aburriendo y nada más lejos de la realidad.

Monotonía sería si siempre me saliera con la misma gente. Bueno, esto es casi del todo cierto, pero no es con quien empiezas la noche si no con quien la acabas. Esto es lo más parecido a abrir unos Donettes pero con Shinga. En cuanto la pides, lo más fácil es que te pongas a hablar con el que está sentado en la barra o en la mesa de al lado. Si es ella, y si es guapa, se alarga más en el tiempo. Estoy muy contento con mi mejora con el inglés y ya puedo notar mucho el cariño de mis nuevos amigos de Koh Tao, las conversaciones y las coñas tienen mucho mejor nivel que dos meses atrás.

Ahora mismo estoy de nuevo en Blue Wind Resort. Un precioso lugar al que Marina, Anna y yo ya le llamamos "La oficina". Empieza a ser un buen punto de encuentro entre los amigos de New Way Diving, para evitar siempre estar en la tienda pasando calor. Las vistas desde aquí son espectaculares. Estamos en la parte superior del bar-restaurante. Bajo nosotros tenemos la arena de la playa que se junta con el mar a escasos 10 metros. El agua empieza con un color blanquecino y suele haber unas 2 o 3 personas vagueando, tumbados, relajándose en la poca profundidad del principio de la preciosa playa. Justo donde empieza a cambiar el color del agua, a unos 25m, reposan los taxi-boats que te pueden dar una vuelta a la isla, llevarte a una cala en concreto o trasladarte a Koh Pha Ngan, la isla más cercana. En ese punto el color es más oscuro debido a las rocas que están en el fondo, un fondo de 2 metros en lo más profundo. 100 metros más allá, donde están anclados los barcos de buceo y pesca el color del agua se torna de un azul turquesa, nítido y claro. Esa tonalidad es realmente indescriptible y las fotos no lo pueden mostrar con exactitud, sólo viniendo aquí se puede disfrutar de tan bonito color que forman el agua, el fondo marino y la luz del sol. La estrecha franja turquesa da paso a un horizonte azul marino sin más vistas que el mar para empezar a subir hacia el cielo blanquecino que casi parece transparente.

¿Por qué "La Oficina"? Porque es donde ellas dos pasan largas horas traduciendo, que es su trabajo, y yo estoy empezando a desarrollar un CRM (Customer Relationship Management) con SalesFroce. Voy a intentar venderles una aplicación a los centros de buceo de la isla, y quién sabe si fuera de ella también, para que puedan llevar un control sobre el personal, barcos, material, clientes,.. ya que en la actualidad lo hacen todo a papel y el que está más modernizado lo hace con Excel. Mientras vuelvo de nuevo la cabeza hacia el mar, Marina se me queda mirando y me dice "No me digas nada, lo sé. Cada día es más bonito que el anterior". Qué acertadas palabras para el momento.

Una de las cosas que estoy haciendo aquí desde que llegué, y que casi nunca había podido hacer en España es nuestra famosa SIESTA. Casi a diario me permito la licencia de echarme a dormir por 2 o 3 horas, cuando el sol más aprieta y se hace imposible estar en la calle, a no ser que estés buceando y la calurosa agua de 30ºC te ayuda a sentirte mejor.

Hoy, tras dos meses de mi escapada, quiero daros las gracias a todos por seguir mi blog, escribir comentarios y enviarme emails alentadores. A veces me siento un poco presionado cuando me exigís que escriba más, pero al final lo que hace es animarme a continuar escribiendo casi a diario. Veo que tengo a mi familia y muy buenos amigos que me siguen continuamente y que quieren saber de mí en la distancia. MUCHAS GRACIAS.


 

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lunes, 5 de abril de 2010

Cambios

Y al fin llegó el día de hacer cambios en la isla. Lo que he hecho ha sido moverme de un centro de buceo al otro.

Ahora llevo unos días sin poder bucear. El otro día, volviendo de Mae Had, la capital de la isla por llamarlo de alguna manera, era por la tarde y ya no llevaba las gafas de sol que forman parte del equipamiento del buen motorista tailandés, yendo a la "Velocidad absurda (*)" noté como algún insecto me golpeaba en el ojo. Claro está que aquí los bichos pesan medio kilo y me han dejado el ojo izquierdo dolorido. Al principio tuve molestias bajo el agua y ahora el doctor me ha dicho que esté tres o cuatro días en casa, evitando el agua del mar y coger la moto sin gafas (no me dice nada del casco). Dos tipos de gotas cada cuatro horas y a ver si mejora. El doctor se pensó que podía haber sido de alguna pelea, por el estado de mi ojo, pero cuando le dije lo que pensaba que podía ser, asintió como si no fuera el único a quien le hubiera pasado esto. Lo tengo rojo por dentro y por la noche lo noto hinchado, pero parece que las gotas del doctor hacen su efecto.

Mi primera inmersión con Buddha View me ha gustado mucho. Al fin y al cabo hemos hecho Chumpon Pinnacle y Twins (Twin Peaks), dos habituales de la isla. De todo el grupo de buceo 5 hemos hecho Fun Diving (Buceo por diversión) y así ha sido. Chumpon nos ha regalado una visibilidad de casi 20 metros, cosa bien rara ese lugar, pero ha servido para que al fin pueda hacerme la idea de cómo realmente es. Y es mucho más profundo de lo que había visto hasta ahora y con más vida. Normalmente iba a bucear allí con la esperanza de ver de nuevo a los Tiburones Toro, pero la suerte del principiante sólo sirve una vez y fue la primera que buceé allí, ya nunca más se supo de los escualos. Pero por suerte ahora ya sé qué otras cosas puedo observar y con buena visibilidad es otro fascinante lugar para tenerlo en cuenta.

La segunda fue en Twins. Suele ser bonita pero agobiante ya que en ocasiones hemos estado hasta 10 botes en la misma zona y eso se hace impracticable. Esta vez éramos unos 5 o 6 botes, y los Fun Divers decidimos hacer una nueva ruta, fuera de la habitual del lugar. Nos dirigimos hacia la costa de los islotes Koh Nang Yuan, que en realidad son dos islas unidas por un brazo de mar a escasos 200m al Noroeste de Koh Tao. Uno de los buceadores cogió la bolsa en la que metemos los equipos de buceo para trasportarlos hasta el bote, y la usamos para hacer limpieza submarina. Entre todos recogimos bastante basura, unas 3 o 4 cosas cada una. Yo recogí una cinta de cassette, pero fue imposible saber si era de Los Chunguitos, Nat King Cole, psicofonías de algún pirado de "Crónicas Marcianas" o lo más seguro teniendo en cuenta el lugar, alguna copia realizada en un Radio Cassette de doble pletina. El caso es que esa tecnología está bastante desfasada y entre que hay que limpiar y evitar que la gente que pueda ver el fondo marino en unos años pueda pensar que pertenece a algún ser del espacio exterior o volverse loco intentando saber para qué servía, y lo peor de todo y más acertado, que somos unos guarros. Volviendo de hacer de barrenderos, he visto cosas nuevas bajo el agua. Un rombo azul que aún no sé que hace ahí abajo, y una estatua de un león-lagarto raro, de unos 4 metros de largo, pero que tiene la cabeza y la cola en el suelo, lo único que se mantiene en pie es el cuerpo. Algún día le haré fotos para poder colgarlas, pero para eso necesito cámara subacuática.

Siguiendo con cambios, Marina la instructora italiana me invitó a cenar a su casa. Sus dos vecinos, Hanna la australiana y su compañero de casa se habían marchado pocos días atrás y ahora está habitada por dos franceses y un inglés. Los dos franceses hablan entre ellos en español, él con acento madrileño y ella argentino, excepto cuando se enfadan que lo hacen en francés. El inglés es un chaval muy majo que se define como hippie aunque no entiendo muy bien qué hace en esta isla si dice que no le gustan los buceadores y aquí somos más del 80%. Marina hizo Sushi para cenar y para ser la primera vez le quedaron excelentes, parecía que hiciera mucho tiempo que sabía preparar el plato típico japonés. Los franceses prepararon papillot de algún pescado de la isla que no puedo traducir ni recordar, pero que les quedó para chuparse los dedos también.

En la página principal de BrainOver, www.brainover.com cuelgo un mapa de Koh Tao, para poder localizar los sitios de los que voy hablando.


 

(*) Nota del autor: Basado en la película "La loca historia de la guerra de las galaxias" o "SpaceBalls" de Mel Brooks


 

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viernes, 2 de abril de 2010

Cine, cine, cine, más cine por favor

Le hemos cogido gustillo a ir al cine. Aquí hay bastantes locales de playa que por la noche ofrecen películas al aire libre. Nosotros nos hemos hecho asiduos de uno de ellos, donde el camarero es bastante cachondo y la comida bastante buena. En pocas noches hemos visto Avatar, Ágora, una muy chorra que no recuerdo el título, la nueva de Sherlock Holmes y La Playa. Ésta última la he visto por primera vez aquí. Siempre pensé que era la típica película del náufrago pero que esta vez no se quedaba solo, pero para mi sorpresa, Leonardo DiCaprio hace una buena película y nada que ver con lo pensado. Era curioso como todo lo que pasaba desde su llegada a Bangkok y hasta que llega a la isla donde transcurre la película nos era a todos los que estábmos viéndola muy familiar. En Bangkok todo transcurre en Khao San Road y después, a pesar de haber estado rodado en Koh Phi Phi era como si pasara en Koh Tao o en alguna isla cercana ya que en un momento de la película van a Koh Pha Ngan de compras.

En el país de las copias, no iba a ser menos para las películas. Hubo uno de los días, que le preguntamos a nuestro amigo el camarero cuál era la película del día siguiente y querían volver a poner Avatar, le recordamos que hacía 3 días que la habían proyectado y nos enseñó todas las que tenían para que eligiéramos. Todo son DVD del top-manta, lo que aquí no se esconden de la policía y las venden en cualquier tienda de la esquina sin problema alguno.

Es una buena alternativa a las tardes sin planes y mucho mejor que pasar por Choppers a aprovecharnos del happy hours (2x1 hasta las 8 de la tarde) con las cervezas, delo que unos cuantos ya estamos más que cansados. Y para mi incluso me sirve para mejorar con el inglés. Poco a poco voy notando la mejoría y alguna de esas películas ya la puedo ver y comprender casi al 100%, excepto con Sherlock Holmes que ´me costaba bastante entender las conversaciones de los actores.

No deja de ser otro lugar donde conocer gente. A diferencia de los cines de las ciudades, aquí cenas mientras ves la película y si la mesa que te ha tocado no tiene buena visibilidad o te tapa algún árbol, buscas otro ángulo libre y te tumbas ahí. A partir de ese momento, si hablas o no con quien tienes a tu lado es cosa de cada cual.

La salida del cine tiene casi visita obligada en el Office Bar, ya que pasas por delante del bar con la cerveza más barata de la isla y suele apetecer una antes de ir a dormir, puesto que la película empieza a las 7:30 y a las 9:30 como mucho ya han acabado y es un buen punto de encuentro. A partir de aquí uno elige: casa o Lotus Bar, el chiringuito con música comercial de la playa, donde los perro-flauta mueven los palos y las bolas con fuego haciendo malabares.


 

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martes, 30 de marzo de 2010

El mundo es un pañuelo

¿Cuántas veces habremos dicho esa frase? Soy incapaz de recordarlas pero ahora tengo la certeza de que es apropiada en muchos casos.

Hace unos días, fuimos al cine al aire libre Anna, Marina, John y yo a ver Avatar mientras cenábamos. Para los amantes de esa película, quedaros con la versión 3D, ya que en 2D no es ni la mitad de buena. Al acabar decidimos tomarnos una cerveza para no irnos a dormir a las 10 de la noche. Al llegar al Office Bar, el mejor bar de la isla con diferencia por su ambiente y sobre todo por su música (tienen un cartel de FUCK FULL MOON PARTY y FUCK TECHNO MUSIC). No habíamos pedido aún la primera Shinga, cuando David el francés loco, nos presenta a dos chavales españoles que estaban con él y unas francesas que David conocía y ellos también.

Tras la típica pregunta de "¿De dónde eres?", le respondo "De Valencia ¿y vosotros?", "De Barcelona" me dicen. La siguiente pregunta suele ser obvia y es "¿Pero de dónde de Barcelona?" y aquí llega lo bueno "De Premia de Mar" me dice uno de ellos. ¡Coño! Tengo que encontrarme a dos de Premia en Koh Tao, a no sé cuantos mil kilómetros de distancia, en una isla de 25km2 y unos 50.000 habitantes entre turistas y locales.

Seguimos hablando largo y tendido, Shinga en mano claro está y resulta que uno de ellos es amigo de un, ahora ya hombre, niño que conocí hace muchos años, cuando yo era novio de su hermana mayor cuando él sólo tenía 7 u 8 años. Más allá de este punto en común, continuamos con la agradable charla, entre risas y más risas, y me dieron los apellidos de una amiga (o novia no sé) de uno de ellos que les había dicho que sus padres tenían al hijo de unos amigos por Koh Tao viviendo, pero la referencia era de Premia de Dalt y eso nos despistó a los 3 hasta que hablando de mi antiguo trabajo me dijeron "¡Tienes que ser tú, eres informático y hemos visto tu blog y queríamos contactar contigo". No hizo falta que me llamaran, ya nos hemos conocido. Resulta que claro que los conozco, son Ángel y Amalia, e incluso conocí a su hija hace unos años en las Fallas de Valencia. Ella quiere hacer un poco de mochilera por lo que me dijeron un día desayunando, y por si lo lees ¡MUCHAS ANIMOS, VALE LA PENA!

El mundo es un pañuelo, ¿verdad?

Cuando nos decidimos a irnos del Office Bar, fuimos a los bungalows de los franceses, a tomar unas cervezas y lo bueno es que estaba a escasos 150 metros de mi casa. A destacar una imagen que nos impacto a los tres y que aún se oyen las risas 3 días después. El novio de una francesa, de origen tunecino y que está muy mal de la cabeza (típico que se toma 2 cervezas y grita y la lía), nos quiso impresionar y cuando pensábamos que se había ido a dormir nos aparece sólo con sus calzoncillos blanco satén, aguantando la respiración para intentar mostrar músculos y con una bolsa de plástico en la huevera para aparentar lo que no tenía, jajjajajajajajajajajaja, le llamamos Marco Paquetini. Lo mejor es que Mario, el amigo de Adrian (los dos chicos de Premia) oyó incluso cuando se rascó el ruido a bolsa de Pryca. Con eso tuvimos más que suficiente para irnos a dormir, y creo que el chaval lo necesitaba más que nosotros.

A la noche siguiente, invité a Adrian y Mario a tomar un whiskey a casa, para que vieran donde vivo y poder hablar un rato tranquilos, sin pensar en inglés y sólo con nuestras coñas y nuestros temas. Bueno sería que ellos mismos definieran el Mauro's Cocoon, del cual se quedaron prendados y se relevaban para usarlo. Cuando me pasen las fotos las colgaré, hay dos especialmente buenas. Una de Adrian en el cocoon y otra de Mario "Gekko". Cuando las subas se sabrá el porqué.

No nos fuimos a dormir demasiado tarde ya que a la mañana siguiente teníamos que bucear los tres. Adrian ya es OW (Open Water) pero Mario quería saber qué es esto de bucear e hizo el DSD (Discover Scuba Diving). Le ha encantado y ahora entiende por que quien lo prueba se engancha. Hicimos dos inmersiones y estoy muy contento con él, ya que se defendió muy bien con las habilidades y no era complicado llevarlos. NO así con el grupo de franceses, que lo mejor se podían haber quedado en casa ya que nos dieron más trabajo del habitual. Tanto es así, que incluso David que asistió en la inmersión también, debajo del agua me hizo el gesto de que estaba sudando la gota.

Estoy muy contento de haberlos conocido, son un par de ejemplares muy majos, que vienen de darse un paseo por la India de 2 meses y con los que he congeniado enseguida. Nos veremos, no sé dónde, pero los volveré a ver.


 

Hasta la próxima entrada

viernes, 26 de marzo de 2010

¡Por Tutatis!

Los dioses están dejando caer el cielo sobre nosotros. Desde anoche cuando llegué temprano a casa poco más allá de las 10, que no ha dejado de llover. La fuerza con la que lo hacía ayer fue lo suficiente como para que dejara de escuchar la música lejana de los chiringuitos nocturnos, lo más seguro es que les obligara a cerrar. Ha continuado toda la noche hasta ahora mismo que lo está haciendo con mucha fuerza. He intentado salir a mi cocoon a escribir pero es imposible. Ni estando a cubierto puedo evitar el mojarme ya que el viento cambia con mucha frecuencia y se mete en mi terraza por los laterales.

Cuando ha aminorado un poco he visto salir a Chris con su traje de lluvia, se nota que lleva tiempo y ya tiene equipo completo para todo, que se iba al curso de IDC. A pesar de su equipamiento no dejaba de ir encorvado y tiene que haber notado las gotas de lluvia como agujas clavándose sobre so ropa. Al rato ha salido otro vecino con el mismo equipo a lanzarse a la carretera.

Viendo desde las ventanas de mi casa, puedo ver el cocotero de enfrente como tiene las ramas completamente hacia abajo, le es imposible mantenerlas firmes por la presión del agua. Así le pasa al "Árbol de Ambiente" y resto de cocoteros que puedo ver. Tampoco es que aquí tumbado en mi cama este libre del agua, hay unas 3 pequeñas goteras que cada minuto dejan caer alguna que otra avisando de la imperfección de la construcción, de tan sólo 1 año.

Hoy no hay concierto. Los insectos están callados. Sólo de vez en cuando se escucha caer con más fuerza el agua o algún que otro trueno que hace retumbar las paredes y ventanas. Esto es como el cuento de los tres cerditos. Yo por suerte estoy en la de ladrillos. Pero el propietario de todo esto duerme en una de cañas y ramas. John en un bungalow de madera. ¿Cómo lo deben de notar ellos? En breve me voy a armar de valor, voy a ponerme el traje (o sea el bañador), y voy a bajar a verlo. Hemos quedado a las 10 para desayunar y en la medida de lo posible no quiero faltar a mi cita. Me está yendo muy bien pasar días arriba y abajo con mi buen amigo el escocés, IT de profesión como era la mía y de edades parecidas, porque sólo hablo en inglés y cuando erro me corrige y me va enseñando palabras y expresiones muy útiles. Según me dijo anoche, en dos o tres semanas estaré para comerme la isla, avanzo muy bien con el idioma. Qué contento estoy.

Si he empezado con una frase de Asterix, lo que acabo de hacer ahora es una de Jaimito. Me he dado una refrescante ducha, me he aplicado mi desodorante…. ¿Para qué? Si en cuanto salga se me va a caer el mar encima. Las costumbres son las costumbres y somos animales de. Creo que voy a guardar el portátil en su mochila, protegerlo tanto como pueda y bajar a Sairee Beach. Además me ha invitado a las 12 a ver un video en NWD con comida tras el pase. Quiero verlo y recoger mis cosas de buceo que tengo por la tienda. Después, a ver la clasificación de F1 en Choppers. Ahora ya no tengo amigos que les guste la Formula 1 pero alguno haré mientras lo veo. Hay bastantes "Alonsistas" en esta zona, en la primera carrera hubo muchos aplausos y silbidos tras la victoria.

Estoy en Blue Wind resort otra vez, otra vez con John. Ha cesado de llover pero nos han dicho que tenemos para dos días más. No hay problema, aquí te pasas el día en remojo. La marea ha subido, hoy la arena de la playa apenas tiene 3 metros, de los 15 habituales. A pesar de la lluvia caída y del fuerte viento que ha hecho no hay olas y los barcos han salido con sus pasajeros a bucear como si nada pasara.


 

Hasta la próxima entrada

Day off




Ayer hice público que cambio de centro de buceo. A partir de ahora estaré en Buddha View Restort. Es el más grande de la isla y también uno de los tres IDC Center que hay. Los IDC Center es donde puedes conseguir el título de instructor, un paso adelante en mi nueva carrera bajo el mar. Cuando se lo comuniqué a Will, entendió perfectamente que cambiara ya que en BV podré empezar desde ya a ejercer de DiveMaster hasta que consiga el siguiente título, bucearé gratis y podré asistir a las clases para ir cogiendo el ritmo del curso en inglés. Será todo un desafío para mí pero me veo con ganas y capacitado para hacerlo. Quizás me lleve más de un mes que es lo que dura el curso pero después de hablar con ellos me lo permiten sin problemas. Cuando lo hice público por la noche a la gente de New Way Diving me dijeron que me echarían de menos pero no es una despedida, esta isla es muy pequeña y si sigo viviendo donde lo estoy haciendo ahora pasaré cada día por delante de ellos, y con lo bien que he estado durante este tiempo no voy a perder la amistad seguro.

Tras esta decisión, lo que no voy a hacer es ir a bucear con NWD más hasta que acabe el curso, por lo que hoy me lo vuelvo a tomar de descanso. Esta mañana había quedado con John para desayunar en su resort, el Big Blue. Hoy vuelvo a desayunar macedonia de frutas con yogur y muesly. Es un lugar casi diría que perfecto. Estamos a escasos 10 metros del agua, en una terraza chill-out, tumbados en los típicos cojines que te apoltronan nada más te acomodas. Es una zona de descanso con excelentes vistas al mar, donde vemos pasar una y otra vez los barcos que llevan a los buceadores a las diferentes zonas de inmersión. También llegan y se van taxi-boats con turistas de paseo y algunos bien cargados con maletas. Estos últimos son los que llegan de Koh Pha Ngan. La diferencia entre coger uno de estos para desplazarte entre islas y hacerlo con los Express-boat o Catamaranes es que estos son un poco más caros pero te dejan en la cala o playa que les indiques. Tú eliges: comodidad y precio Vs rapidez e incomodidad. Según como me quedo con lo segundo.

Ahora acabamos de pedir la comida. Un extranjero que se ha acercado a nuestra mesa me ha recomendado un plato que lo ha definido como exquisito. Es Taggliatele con pollo y salsa de queso y curry de la India. Me lo acaban de traer y la pinta es muy buena. Lo está. Es bueno hacer caso de la gente con la comida. De hecho no puedes comer todos los días comida tai y poco a poco voy localizando diferentes menús.

Como y escribo. Como y miro la Formula 1 por internet. Nos acompaña una música que me he bajado apropiada para el lugar. Brazilian Lounge. John se acaba de dar un baño y yo hare lo propio en cuando acabe de comer. Estamos a la espera de que quede algún sitio libre en la parte de arriba. Allí además tienes ventiladores que refrescan y espantan a las moscas, que es lo único malo del lugar.

Esperaré hasta las 5 que tengo que ir a hablar con Darius y Mark de cómo organizarnos, o más bien yo, y veremos que depara la noche. Quizá la empiece probando el whiskey Laphroaig, uno de mis favoritos, que ayer por la noche me regaló mi vecina. Desconozco su nombre y menos aún porque es tailandesa, pero de todas maneras se lo agradezco enormemente.


 

Hasta la próxima entrada


 


 


 

Moscas

miércoles, 24 de marzo de 2010

Despertares

Despertarse en la roca es por lo general al empezar a salir el sol, sobre las 6 de la mañana. Tanto da la hora a la que te hayas ido a dormir, la luz entra por todas las ventanas de mi casa y las finas cortinas son incapaces de bloquear la fuerza con la que luce. Pero aunque por alguna de aquellas fuera un día nublado y oscuro, de despertarme se podrían encargar los gallos del propietario de la finca o la multitud de insectos que durante el día hacen sonar sus patas. Los primeros sólo lo hacen durante 2 o 3 minutos anunciando el inicio de la jornada y después callan, como creo que lo hacen en el resto del mundo, son más las gallinas las que no cesan de cacarear ni un solo momento, animales somos todos al fin, tanto da la especie, compartimos mucho más de lo que pensamos.

En cuanto a los insectos, es curiosa la manera que tienen de hacerse notar. Es un sonido casi musical, al que desde mi hamaca ya me he acostumbrado y muchos días me ayuda a dormir la siesta o descansar. Hay unos que no paran de emitir sonido, es como la base de batería de una gran banda musical. Al momento se anima otra especie con un sonido más fuerte, como callando a los primeros pero sin llegar a conseguirlo del todo. Un "crick crick" estridente anuncia la llegada de la gran marea. Ésta no es más que un gran alboroto de otro tipo de insecto, que parece como un tsunami acercándose, a muchos más decibelios que los anteriores y arrasando el sonido antes oído. Suele llegar por el sur y desaparece por el norte, durando en total no más de 20 segundos el arrase. Una vez desaparece el gran bullicio, volvemos a empezar con la batería y el resto de instrumentos insectiles.

A todos estos sólo los calla uno: Gekko. Cuando pregunté que qué animal era el que por las noches hacia "gueee koo gueee kooooo", me contestaron que era Gekko. Al principio pensé que era como un yeti o "el coco" que habitaba Koh Tao y se encargaba de mandarlos a todos a dormir, pero resulta que eso es lagarto en inglés. Por casualidad emite el mismo sonido que su nombre indica, o no. Pero cierto es, que cuando llega la noche empieza a emitir ese sonido y ya no se escucha nada más que a él, y a sus amigos que desde otros lugares le responden. En ese momento cambiamos el sonido de los insectos por el de los gekkos, que toman el relevo durante toda la noche, hasta que hartos de comerse a los bichitos matutinos, o exhaustos de guekear toda la noche, descansan hasta la tarde siguiente.

Mientras escribo me balanceo en mi cocoon. Frente a mi tengo un cocotero que creo que deberían quitarle ya los cocos, aunque seguro ellos entienden mejor que yo de eso pero es que alguno lo veo abierto ya. Pegado a éste hay otro árbol, que desconozco pero debe de ser el mejor Árbol de Ambiente de la zona porque se pasa el día lleno de mariposas de todos los tipos. Acabo de descubrir una nueva que tiene la forma y color verde de sus hojas. Las hay otras negras con manchas rojas y una cola que vuelve a ser ala pero la usará como timón. Amarillas lisa. Amarillas a topos. Acaba de pasar una blanca seguida de una naranja, pero ésta última tenía el sentido de la orientación un poco mal, su vuelo era peor que el del resto de mariposas. La blanca es realmente rápida.

Sigo balanceándome y me miro a los pies. Ya los tengo como casi todo el mundo que lleva aquí bastante tiempo. Endurecidos por debajo, con callos y con bastantes cortes que a pesar de ir curándolos, siempre les aparece un nuevo compañero, y lo peor que casi nunca recuerdas dónde te lo has hecho, pero seguro que son en el barco, ya que ahí es donde acostumbro a ir descalzo y te mueves entre cuerdas y salientes. Ir descalzo por la calle lo he dejado. No es que sea incómodo, porque te acostumbras rápido, es que quiero conservarme un poco y no estropear mis lindos pies. Qué mal lo pasaría aquí un fetichista.

El sol un día más brilla con fuerza, sólo dos pequeñas nubes puedo ver en todo el cielo, y aunque todavía lo tengo a un metro de distancia, ya puedo notar la rabia con la que calienta la isla. Son las 10 de la mañana y va siendo hora de ducharme e ir a hacer el particular desayuno-almuerzo-comida de las 11. Me he acostumbrado a este ritmo y creo que es bueno. La cena suele ser a las 6:30 o 7 por lo que no te vas a dormir con la barriga llena ni haces la digestión nada más empezar a dormir. Eso te permite levantarte por la mañana con energía. Koh Tao pone el resto.


 

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martes, 23 de marzo de 2010

Koh Tao Music Festival

Pues eso mismo, durante estos dos últimos días ha habido un gran festival de música en Koh Tao. Han venido los mejores grupos de música pop, DJ's, rock y reggae de Tailandia a tan esperado evento por todo el mundo. 48 horas de música, comida internacional y entretenimiento para todas las edades.

Para mí era completamente nuevo el evento, pero tanto los tailandeses como los que ya llevan aquí viviendo años son dos días especiales. Tanto que todos los comercios cierran pronto y al día siguiente de la última noche apenas hay bares abiertos, sabedores de que los habitantes y visitantes necesitan relajo. Y ciertamente valía la pena asistir. Por unas horas hemos dejado atrás el buceo, la misma gente de siempre, la comida tailandesa y se ha reunido toda la isla en un mismo recinto. Lo malo es que estaba de camino a mi casa, y cuando me retiraba por la noche aún podía escuchar la música y el alboroto desde mi cómoda hamaca o habitación. De todas maneras, estaba lo suficientemente lejos como para que me molestara, más sino me ayudaba a dormir como si estuviera recibiendo un masaje y la música me ayudara a dormir.

Al recinto se accedía por un túnel de papel, oscuro todo el pasillo excepto por unas pequeñas luces de neón ultravioleta que hacía que el color blanco se iluminara y fuera de color morado. En el mismo túnel había un pequeña entrada a una sección llamada "Save Koh Tao", en la que se veían expuestas diferentes fotos y acciones realizadas en la isla para mantenerla lo más cuidada posible. Cómo no podías comprar una camiseta con el logotipo y mensaje.

Una vez accedías a espacio abierto había dos zonas separadas. A mano izquierda una gran extensión dónde el 90% de la gente era tailandesa, el otro 10% éramos turistas chafardeando por unos escasos minutos. La música era siempre de algún conjunto que tocaba lo más parecido a nuestros antiguos guateques y la forma de bailar y pasarlo bien también se asemejaban, La comida en esta ala de la fiesta era sólo tailandesa y había zona de recreo para los pequeños, fuera la hora que fuera.

La zona destinada a los turistas tenía gran variedad gastronómica, siempre a precio similar al resto de días y locales de la isla y un gran escenario donde se iban realizando conciertos o eventos continuamente. Uno de los que vi fue la elección de Mr y Miss Koh Tao. Consistía en disfrazarse con lo que se encontrara por la isla, hacerlo lo mejor posible y soltar unas palabras al micrófono. Los premios, cómo no, estaban relacionados con el buceo ya que este concurso estaba organizado por un gran centro de buceo de la isla.

Nosotros quedábamos a alguna hora y poco a poco cenábamos, cuando alguien acaba se levanta y deja el sitio para que se siente otro amigo que acaba de llegar con su plato. Está bien cambiar de comida por unos días y realmente estaba muy buena. A partir de ahí, nos juntábamos cerca de un árbol, hacíamos un particular coro con nuestras pertenencias y cada uno a la suya o con sus amigos más cercanos. Lo mejor fue el grupo reggae y el mejor DJ de Tailandia, que lo hicieron muy bien y animaron a todo el personal. La peor parte de estas fiestas se la llevan los tailandeses. No es la primera vez (será la tercera) que veo como un tailandés que se ha tomado dos cervezas se vuelve agresivo. No saben beber y cuando lo hacen se vuelven violentos, lo mejor es mantener la distancia. Saben que juegan en casa y los que estamos aquí de paso o para largo tiempo no tenemos ganas de follón y lo mejor es dejarlos en paz. Aún así otro turista de 190cm que estaba a mi lado se llevó un puñetazo de un tai enano de no más de 150cm y se aguantó como un campeón. Está claro que quien quiere problemas los encuentra pero aquí tienes todas las de perder seguro y pelearse no lleva a ninguna parte en ningún rincón del planeta.

Mañana voy a descansar todo el día, así me lo he planteado. Quiero saber que es estar todo el día en casa, sin quedar con nadie y disfrutando de la tranquilidad y el sonido de la isla. Estoy seguro de que me va a gustar y repetiré a menudo. Al fin y al cabo es lo que he venido a buscar.


 

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Thai-tanic


Ese es el nombre con el que bautizamos al taxi-boat que nos llevó a Shark Bay.

El día anterior, Susana, Iwona y "Chamac", el nombre pronunciado del marido de esta última, una pareja polaca muy maja y yo habíamos alquilado otro taxi-boat para ir a Mango Bay a hacer snorkel, que es bucear desde la superficie o sumergiéndote pocos metros sólo con gafas, tubo y aletas. Había sido un mediodía-tarde fantástico, en el que nos habíamos desecho de todo el equipo de buceo completo y queríamos disfrutar del lugar y sus aguas de manera diferente, pero sin dejar de estar relacionado con nuestra pasión. Lo acompañó una buena comida un esa misma bahía, en una excelente terraza con vistas y un día en calma así como el mar, que parecía un plato reflejando el sol sobre él.

De vuelta a la zona de NWD lo comentamos con unos cuantos de los amigos y nos organizamos para hacer otra excursión al día siguiente. La excursión esta vez era a Shark Bay, una preciosa bahía que conocí con Katrine, una rusa que vive en Koh Samui, días atrás. En esta bahía, si te adentras unos pocos metros hacia su lado sur, puedes estar nadando sobre tiburones de arrecife de punta blanca sin peligro alguno ya que están muy acostumbrados y no son agresivos.

El caso es que tras reunirnos a todos, nos dirigimos a Sairee Beach, nuestra playa de noche, y negociamos un buen precio con el taxista del día anterior. A ésta excursión se apuntaron además de nosotros cuatro John el escocés, David el francés, Andy el alemán y Hanna la sueca. Como siempre una macedonia de países.

Al salir de nuestra bahía y dirigirnos al sur, vimos que el mar estaba un poco más revuelta que en la playa, pero al taxista parecía en principio no afectarle demasiado. Era divertido ver como atravesábamos las olas con esa típica barca tailandesa, que tiene una sóla caña que se usa como timón y según la altura a la que la maneja da más o menos velocidad a la embarcación. Lo que empezó divertido acabó siendo un poco traumático para los polacos. Ella no lo pasó bien al ver que el taxista daba media vuelta y se refugiaba a 15 metros de la costa para que achicáramos el agua. No entendimos unos cuantos porqué se había puesto así, cuando es buceadora experimentada y la distancia a tierra tan mínima. Peor su marido que soltaba barbaridades en polaco por la boca mientras todos los demás reíamos y ayudábamos a sacar el agua para continuarla travesía. Al fin volvimos a ponernos de camino a Shark Bay, entre olas y vaivenes del bote. Nada peligroso por cierto ni por nosotros ni por la barca. De ahí el nombre de Thai-Tanic.

Una vez el taxista nos descargó en tierra playera, nos dijo que se esperaría a que acabáramos de hacer de las nuestras para llevarnos de vuelta, que no tenía tiempo para hacer más viajes hoy y no quería gastar más gasolina. Era la 1 de mediodía y habíamos acordado con él la vuelta a las 5 de la tarde. Así que cogimos nuestro equipo de exploradores de tiburones de arrecife y nos adentramos en el agua. La visibilidad era de 1 metro, 2 en las mejores zonas y decidimos abortar por hoy el intento. Había un bar muy bonito, con Shinga muy fría que nos esperaba. Allí pasamos la mayor parte de la tarde casi todos jugando a cartas y comiendo, mientras otros preferían intentar bucear por el lado norte de la bahía y otros descansar bajo la sombra de una palmera.

Para la vuelta, el mar nos ofreció tregua. No así David, que mientras estábamos todos relajados y sentados, cogió uno de los cabos de la barca, su puso las gafas y tubo y se lanzó al agua sin previo aviso. El barquero paró y preguntó que qué narices hacía, a lo que él contesto que quería ver el mundo submarino desde ahí. Le dijimos que se quitara de hacer tonterías, que no hacía ni falta ni gracia y que una tontería así podía acabar en tragedia. Al fin accedió, tras hablar con Chamac que era el que peor se había puesto. Era su vida, si se enredaba o salía disparado hacia la hélice era su problema, pero nos iba a dar la tarde a todos y no apetece. Una vez en el bote, intentó decirnos que tenía licencia especial para hacer eso: "¿Licencia para hacer el idiota a lo James Bond?", le pregunté, "Eso no existe y tú no tienes pinta ni cuerpo para hacerlo". Le había costado horrores volver de nuevo a bordo.

Volvimos a Sairee Beach y nos fuimos todos a cenar, que a las 6:30 ya tenemos hambre. Por la noche a tomar algo al Office Bar y comentar con el resto de la gente las aventurillas del día.


 

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domingo, 21 de marzo de 2010

Curso de OW a Susana

¡Qué bien!, al fin ha llegado el día y tengo que ir a las 9 a buscar a Susana, mi primera visita de España desde que llegué hace ya … un mes, jeje. Pero me hace mucha ilusión. A las 8:45 cojo a uno de nuestros taxistas, que es nuevo del día y su inglés se extiende en dos palabras: "Hello" y "Good Bye" por lo que el camino al puerto es de lo más silencioso, la radio no funciona y no tenemos manera de comunicarnos. Al llegar al puerto, tengo una sensación extraña. No estoy yendo para ir a bucear si no que voy a la zona de llegada de pasajeros. Se debe de notar que no soy un turista recién llegado porque ya no me agobian con "taxi taxi", "Diving" o "bungalow bungalow". Voy decidido a buscarla, lo malo es que no se con cuál de las dos compañías que llegan a las 9 llega. Voy a la misma con la que vine yo y le digo a nuestro taxista que coja un cartel de NWD para que si llega con el otro catamarán lo reconozca. Pues bien, ni lo uno ni lo otro. Ni llega en mi barco ni me entiende con el cartel, por lo que cuando ya todo el mundo ha bajado del que estoy vigilando salgo en su búsqueda en el otro y estaban uno a escasos 15m del otro sin verse y lógicamente sin el cartel. Un efusivo abrazo y le doy la bienvenida a mi isla.

De camino a NWD le pongo un poco al día y ella también de su llegada a Tailandia y sus planes a tres meses vista, que no están nada mal teniendo en cuenta el pedazo de viajecito que se va a marcar por Australia, con una amiga suya y su novio que es guía turístico del país. Van a realizarlo en una pick-up y a la más pura aventura. Me da bastante envidia lo que va a hacer, pero una corta ojeada a mí alrededor y de momento me quedo con lo que tengo.

Llegamos al centro de buceo y hablamos con Will. Las condiciones ya pactadas y casi sin dejarla respirar está ya alojada en un bonito bungalow, a 50m de la playa y viendo el primer DVD del curso que va a realizar, el OW de PADI (Open Water). La dejamos sola en una habitación para que lo vea, aunque de vez en cuando le doy una ojeada, está cansada, es la hora de la siesta y con poco se quedará dormida seguro. Su relación estos días va a estar un poco limitada, ya que tras ver el DVD tiene que estudiar el libro correspondiente y a la mañana siguiente tiene tests y prácticas en la piscina.

La verdad es que las prácticas en piscina son un poco agobiantes si eres primerizo en el agua, pero casi todo el mundo acaba haciéndolas, mejor o peor. Al final el curso lo hace con una americana y nos vamos los cuatro (Marina es la IDC que puede realizar el curso y yo la asistiré) a ver qué tal se les da. Donde no lo suele pasar bien la gente es el la habilidad de quitarte la máscara y seguir respirando por el regulador, casi siempre acabas tragando agua por la nariz las primeras veces y agobia. A esto hay que sumarle que la americana no hacía mucho caso o no entendía las indicaciones de Marina y con sólo preguntarle si estaba bien empezaba el ejercicio. Hubo un poco de caos pero nada a resaltar. Susana fue muy buena alumna y lo hizo muy bien, a pesar de que ella no se sintiera segura.

Al día siguiente teníamos ya las primeras prácticas en aguas abiertas. La primera de las inmersiones es por diversión, para que se acostumbren a la flotabilidad y vean el maravilloso mundo submarino de Koh Tao. Las dos salen entre excitadas y nerviosas pero ha ido muy bien. La segunda del día es más práctica, ha ido muy bien excepto por un pequeño problema con la máscara Katerine la americana, que al sumergirse le entra agua. Por su tranquilidad le doy la mía e iniciamos el descenso. Ya abajo le cuento a Marina lo que ha pasado y para demostrarles que la práctica del día anterior (y que van a realizar en breves minutos) es necesaria tenerla dominada, cambio la máscara que estoy usando por la que llevo de seguridad. Realizamos la inmersión y cómo no es espectacular. Las prácticas salen muy bien y estoy contento sobretodo con Susana, es muy aplicada y parece que les damos mucha confianza a las dos.

Día 2 en aguas abiertas. Esta ya es por la mañana, el videografo submarino nos acompaña para hacerles su DVD del OW y hay un poco más de cachondeo a la hora de realizar las reuniones pre-inmersión. Hoy van a tener que demostrar otra vez habilidades aprendidas en la piscina más un poco de navegación con brújula. Ésta ha sido la parte más divertida de todas. Para realizarla tienen que ir una con la brújula, marcar un destino y la otra cuenta 10 aleteadas y se dan la vuelta, la que cuenta tiene que sujetar a su buddy (compañero) de la botella. Susana empieza la práctica y nada como Mark Spizz, por lo que se deja a Katerine atrás sin darse cuenta. Como puedo cojo a la americana de la grifería y la arrastro corriendo para recoger a su compañera. La orientación ha sido buena pero se ha olvidado de ir acompañada. Volvemos al punto de partida y ahora empieza Katerine con la brújula. Tan concentrada iba la amiga que no se percató de la visita del amigo TriggerFish, que le propinó un bocado en la rodilla que le dejó los dientes marcados como si tuviera un reloj nuevo. Le entras un poco de pánico y lo percato. Asusto al animalillo haciendo ruidos y como puedo las llevo a las dos cogidas de las griferías de las botellas hasta el encuentro con Marina, que al vernos llegar no entiende nada pero se parte de risa, decía que parecía un perro pastor aunando su rebaño. Realizo una práctica más con Susana que no le ha gustado como le salía pero conmigo a la primera la hace. Ya sólo le falta aprobar el examen y será oficialmente PADI OW y podrá bucear en cualquier parte del mundo. Hemos acabado y quiero que Marina me diga que tal lo he hecho, le ha encantado como las he tratado, como he solventado cada ataque de pánico o nervios y me felicita. Estoy muy feliz.

Durante estos días también hemos salido a cenar y a pasarlo bien por la noche, pero con control que tenía que estudiar y teníamos que bucear. Ha sido una fantástica semana que le agradezco mucho a Susana

Las dos han dejado comentarios en el libro de visitas del centro de buceo y son muy halagadoras.


 

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