¿Cuántas veces habremos dicho esa frase? Soy incapaz de recordarlas pero ahora tengo la certeza de que es apropiada en muchos casos.
Hace unos días, fuimos al cine al aire libre Anna, Marina, John y yo a ver Avatar mientras cenábamos. Para los amantes de esa película, quedaros con la versión 3D, ya que en 2D no es ni la mitad de buena. Al acabar decidimos tomarnos una cerveza para no irnos a dormir a las 10 de la noche. Al llegar al Office Bar, el mejor bar de la isla con diferencia por su ambiente y sobre todo por su música (tienen un cartel de FUCK FULL MOON PARTY y FUCK TECHNO MUSIC). No habíamos pedido aún la primera Shinga, cuando David el francés loco, nos presenta a dos chavales españoles que estaban con él y unas francesas que David conocía y ellos también.
Tras la típica pregunta de "¿De dónde eres?", le respondo "De Valencia ¿y vosotros?", "De Barcelona" me dicen. La siguiente pregunta suele ser obvia y es "¿Pero de dónde de Barcelona?" y aquí llega lo bueno "De Premia de Mar" me dice uno de ellos. ¡Coño! Tengo que encontrarme a dos de Premia en Koh Tao, a no sé cuantos mil kilómetros de distancia, en una isla de 25km2 y unos 50.000 habitantes entre turistas y locales.
Seguimos hablando largo y tendido, Shinga en mano claro está y resulta que uno de ellos es amigo de un, ahora ya hombre, niño que conocí hace muchos años, cuando yo era novio de su hermana mayor cuando él sólo tenía 7 u 8 años. Más allá de este punto en común, continuamos con la agradable charla, entre risas y más risas, y me dieron los apellidos de una amiga (o novia no sé) de uno de ellos que les había dicho que sus padres tenían al hijo de unos amigos por Koh Tao viviendo, pero la referencia era de Premia de Dalt y eso nos despistó a los 3 hasta que hablando de mi antiguo trabajo me dijeron "¡Tienes que ser tú, eres informático y hemos visto tu blog y queríamos contactar contigo". No hizo falta que me llamaran, ya nos hemos conocido. Resulta que claro que los conozco, son Ángel y Amalia, e incluso conocí a su hija hace unos años en las Fallas de Valencia. Ella quiere hacer un poco de mochilera por lo que me dijeron un día desayunando, y por si lo lees ¡MUCHAS ANIMOS, VALE LA PENA!
El mundo es un pañuelo, ¿verdad?
Cuando nos decidimos a irnos del Office Bar, fuimos a los bungalows de los franceses, a tomar unas cervezas y lo bueno es que estaba a escasos 150 metros de mi casa. A destacar una imagen que nos impacto a los tres y que aún se oyen las risas 3 días después. El novio de una francesa, de origen tunecino y que está muy mal de la cabeza (típico que se toma 2 cervezas y grita y la lía), nos quiso impresionar y cuando pensábamos que se había ido a dormir nos aparece sólo con sus calzoncillos blanco satén, aguantando la respiración para intentar mostrar músculos y con una bolsa de plástico en la huevera para aparentar lo que no tenía, jajjajajajajajajajajaja, le llamamos Marco Paquetini. Lo mejor es que Mario, el amigo de Adrian (los dos chicos de Premia) oyó incluso cuando se rascó el ruido a bolsa de Pryca. Con eso tuvimos más que suficiente para irnos a dormir, y creo que el chaval lo necesitaba más que nosotros.
A la noche siguiente, invité a Adrian y Mario a tomar un whiskey a casa, para que vieran donde vivo y poder hablar un rato tranquilos, sin pensar en inglés y sólo con nuestras coñas y nuestros temas. Bueno sería que ellos mismos definieran el Mauro's Cocoon, del cual se quedaron prendados y se relevaban para usarlo. Cuando me pasen las fotos las colgaré, hay dos especialmente buenas. Una de Adrian en el cocoon y otra de Mario "Gekko". Cuando las subas se sabrá el porqué.
No nos fuimos a dormir demasiado tarde ya que a la mañana siguiente teníamos que bucear los tres. Adrian ya es OW (Open Water) pero Mario quería saber qué es esto de bucear e hizo el DSD (Discover Scuba Diving). Le ha encantado y ahora entiende por que quien lo prueba se engancha. Hicimos dos inmersiones y estoy muy contento con él, ya que se defendió muy bien con las habilidades y no era complicado llevarlos. NO así con el grupo de franceses, que lo mejor se podían haber quedado en casa ya que nos dieron más trabajo del habitual. Tanto es así, que incluso David que asistió en la inmersión también, debajo del agua me hizo el gesto de que estaba sudando la gota.
Estoy muy contento de haberlos conocido, son un par de ejemplares muy majos, que vienen de darse un paseo por la India de 2 meses y con los que he congeniado enseguida. Nos veremos, no sé dónde, pero los volveré a ver.
Hasta la próxima entrada
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