domingo, 21 de marzo de 2010

Koh Samui en moto


Pues si, al final he decidido alquilar una moto para hacer reconocimiento visual de las zonas y lugares de Koh Samui. No es muy grande esta isla y el mapa de ayer me ayudará a localizar rápidamente cualquier necesidad que tenga otro viajero.
Una vez encima de mi “maquina total”, que está en las fotos de hoy de Picasa, empiezo a dar la vuelta hacia la … izquierda decido. Aquí hay que tener más cuidado que en Koh Tao porque hay bastante más tráfico y entre lo mal que conducen y que se hace por la izquierda, todos los sentidos puestos más que nunca en la conducción.
Nada más empezar a rodar veo un cartel bien grande que indica que tienen café expresso de Chang Mai. No sé si será muy bueno porque no lo conozco, pero es el primer buen café que puedo tomar desde que salí de España y me animo a desayunar. Estaba buenísimo, y lo he acompañado con un sándwich de atún y un zumo de naranja. Quien me ha acompañado es el gatito de la foto, que era joven y no dejaba de juguetear con todo lo que encontraba.
He seguido mi ruta hacia la zona de Chaweng, que es la más famosa de la isla por su bonita playa y por tener casi toda la vida nocturna de la isla. Las primeras fotos de mar corresponden a esa playa, las pondré en formato panorámico cuando domine la técnica con Photoshop (leí el otro día en una revista de buceadores australiana como hacerlo). Ahí me he dado cuenta de la paz interior que tengo ya que me he dado un paseo por la playa de más de una hora y media, cosa que en la vida había hecho. No sé cuantos km he andado pero unos cuantos seguro, a pesar de mi paso lento, como la vida transcurre aquí. Aguantar tanta calor me lleva a un puesto de venta de batidos, y me tomo mi favorito, el de sandía.
Sigo mi vuelta por la isla y localizo una roca inmensa que como pone en el cartel, la llaman la roca-elefante, no por su parecido si no por su tamaño (ahí aparece mi moto también). Siguiendo a mano izquierda por la carretera veo otro cartel que llama mi atención, y es el de una gran catarata de 80 metros y decido ir a verla. Ahora ya estoy en la otra punta de la isla y no he hecho más de 15 km. Para acceder a esa zona debo de hacer un poco de motocross pero mi moto parece transformarse y aceptar el reto. Subidas, bajadas, baches, mal estado de la carretera pero podemos con todo hasta que no me dejan ver esa catarata pero me ofrecen un paseo en elefante que me niego a realizar. He leído en este mismo camino que puedo ver otra gran catarata y no aparece precio alguno. Sigo el sinuoso camino durante más de una hora, en muchas ocasiones me tengo que poner de pie sobre las estriberas e incluso hacer equilibrios hasta que al fin llego a la zona, en la que me piden 100B por la entrada “¿Qué?” me quejo a la que quiere cobrar. Se justifica diciendo que es para mantener la zona limpia y le enseño la de porquería que tienen a su alrededor y que no quiero pagar por ver naturaleza y menos aún por algo que no están haciendo. Les hago saber que el precio lo tienen que informar en los carteles de abajo y no darte la sorpresa cuando llegas a destino. Me doy la vuelta y me pierdo un rato por la montaña, no hay ningún cartel que indique como ir a ning´n lado y te tienes que fiar del sentido de la orientación. Miro el marcador de gasolina y me indica que la reserva se está acabando. Por suerte, unos pocos km o cientos de metros no sé después veo una casita en la que como en la mayoría de comercios de estas islas, te venden un litro de gasolina por 50B (10 más barato en en Koh Tao), te lo venden y ponen ellos mismos, ya que está en botellas de whisky.
Más tranquilo ya, sigo mi paseo pero de camino a mi habitación, cuando paso por delante del Hostpital Bangkok, el más famoso de Tailandia. Tengo que ponerme la inyección de la hepatitis B que me toca mañana. Me hacen una ficha completísima, que ya podrían en Europa hacer algo parecido. Foto en el momento, te toman la tensión (a 62 pulsaciones que marcha mi corazón en este país), miden, pesan, etc. Tras una hora de espera me había hecho ya amigo de un médico aficionado al futbol español –como no- y me pinchan al fin la maldita vacuna. Sorpresa la mía cuando me pasan factura, 1.300 B que intento con la tarjeta de sanidad pública que no reconocen, ni tampoco con la privada. Hablo con el director de servicios y me dice que pague y les pase la factura a ellos, pero de momento “paga y calla” me dice con una sonrisa y buenas palabras.
Son más de las 3 de la tarde y tengo que comer, por lo que en el primer sitio de comida tailandesa que veo me paro y disfruto una vez más de las delicias de esta tierra.
Volviendo ya a casa, hago memoria de la cantidad de sitios que he visto hoy cerrados y en traspaso, sobre todo comercios de extranjeros. La crisis está azotando al turismo y eso se nota estés donde estés.
Ahora a subir varios días al blog, contestar un par de emails que me han hecho ilusión hoy y a cenar. Mañana a Malaysia, que ya he leído unas cuantas cosas a tener en cuanta a mi llegada.

http://picasaweb.google.es/maurodion/20100306KohSamui#

Hasta la próxima entrada

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