Me ha tocado otra vez más salir del país por temas tontos de visado que aún no logro entender pero es lo que hay. Pero este viaje no ha tenido desperdicio.
La salida de Koh Tao en el Night Boat, que yo pensaba que el nombre era porque lo cogías de noche. JA!!. Tiene camas, por llamarlas de alguna manera. Entras en un barco que lo han acomodado con colchonetas para dormir, y con números sobre tu cabeza para que sepas tu sitio. Ni pizca de gracia dormir ahí, pero es lo que hay. El caso es que me toca el número 46 y cuando me acerco a mi "cama" tanto a derecha como a izquierda tenía gente, y la verdad que dormir en un colchón fino de 80 cm de ancho para dos personas no me gustaba la idea, o por lo menos con la compañía que me había tocado. El caso es que salgo a fumarme un cigarro a proa antes de partir y conozco a un par de chavales de Paris que están pensando lo mismo que yo.. Al empezar a navegar veo que todos los sitios no están ocupados y junto a los franceses hay sitios de sobra, por lo que me traslado rápidamente. Al cuarto de hora de viaje apagan las luces y nos mandan callar, pero lo divertido empieza ahí. Justo cuando las apagan empieza a llover con tal intensidad que se podría decir que llovía dentro del barco. Como puedo pongo mi mochila en medio de otras para que no se moje y lo consigo. Al final me quedo dormido, llueva, truene o haga mala mar, incluso con todas a la vez.
Cuando llegamos a Surat Thani, tuvimos que esperar en una agencia de viajes a que nos viniera a recoger lo que me habían vendido como una Van. Yo a las Van las considero las Mercedes Vito o por el estilo, pero eso era una antiquísima furgoneta, "acondicionada" para 10 pasajeros y con algo que se suponía era aire acondicionado pero solo hacía ruido. El viaje bastante malo, la furgoneta fallando todo el rato pero se hace ameno junto a Ofélie, una francesa que también viajaba en el barco y que hemos decidido sentarnos juntos y hablar. La música es horrible y por mucho que le digamos que la baje, él para fastidiar la sube cada vez más. El radiocasete tiene más años que yo y los altavoces casi no se entiende la música, más bien es un conjunto de ruidos sin sentido. Detrás nuestro hay 3 chavales ingleses y el resto del pasaje son tailandeses medio musulmanes. El conductor es lo más hijo de puta que he conocido jamás, incluso estuvimos todos los farang (extranjeros en tailandés) a punto de matarlo. Nos trataba como perros y cuando llegamos al fin a Tan Yai, la ciudad donde teníamos que hacer el trasbordo de vehículo, se lió la gorda. Resulta que paramos en una estación de autobuses y Ofélie quería ir al baño urgentemente y él no quería abrirle la puerta, al final la abrí y salió mientras él miraba que le pasaba a la furgoneta por debajo. Cuando volvió de hacer sus necesidades se subió y aquel con mala cara pero que le den. Empezamos a movernos otra vez y ella saca su billete y se da cuenta de que en esa ciudad debíamos hacer el cambio. Intentamos decírselo al capullo del conductor y nos coge los billetes y los tira sobre el salpicadero. "Me cago en tu p..a madre" me sale en español, a lo que ella se ríe al entenderlo y los ingleses se apuntan. Intentamos decirle que allí debíamos o creíamos que debíamos bajarnos pero no hace más que renegar en sabe dios que idioma y a conducir como un loco. Empieza a bajar a todos los tailandeses y nos deja a nosotros para el final, incluso habiendo dado vueltas innecesarias. El momento de tensión es cuando se detiene para que bajen los 3 ingleses y me toca fuertemente en el pecho para decirme que yo ahí no me bajo, a lo que mi respuesta es una gran ostia en su brazo y los cinco nos encaramos con él. Entre quejas y maldecidas deja a los chavales y posteriormente a Ofélie. Pienso, a ver qué narices hace éste conmigo ahora que la tenemos. Pero al fin llegamos a mi parada, que resulta es la estación de autobuses del principio y allí me bajo cegándome en todo. No es tailandés, es birmano y aquí no los quieren nada.
En la estación conozco a Al, un surafricano que también es instructor de buceo. Él está dejando Koh Phi Phi para irse a otra parte, en principio en unas pequeñas islas frente a Kota Bharu, en Malaysa. Como es mi destino vamos a hacer este viaje juntos.
La siguiente Van, si que lo es y es muy cómoda, con aire acondicionado funcionando. El conductor va limpio y sin música. En este sólo somos dos farang, Al y yo pero da gusto viajar así. Una vez cruzamos la frontera, mientras esperábamos al autobús que nos lleva a Kota Bharu, conocemos a una finlandesa, Tona. Decidimos seguir los tres juntos y buscar donde dormir. Nos metemos en un Backpackers Inn, que es un hotelucho de mala muerte y muy barato. Ellos sólo estarán en Kota Bharu una noche, pero yo en ese antro también. Salimos a cenar y cuál es nuestra sorpresa que no venden alcohol en toda la ciudad, pero nuestra insistencia nos lleva a un restaurante chino donde nos venden cerveza de contrabando… y lo bien que sienta.
Al levantarnos, Al y yo nos vamos a desayunar bien temprano ya que yo quiero ir al consulado tailandés y ellos a las islas, donde ella va a trabajar en un restaurante y aún no sabe de qué. Nos despedimos y voy al consulado a entregar mi pasaporte. Enfrente encuentro un hotel que está muy bien, con aire acondicionado, ducha particular y caliente, etc. Aquí me quedaré hasta mañana ya que esta ciudad no tiene nada por ver y con este calor no dan ganas de nada.
Al fin, desde que he salido de Koh Tao hasta llegar a la frontera ni más ni menos que 18 horas.
Hasta la próxima entrada
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