España 1 – Francia 1. Ese es de momento el resultado de las visitas que tengo. No está nada mal en dos meses y medio de escapada.
Cuando salí del guesthouse dirección al aeropuerto, me negué a coger uno de los taxis que rondan por Koh Samui. Piden demasiado por un corto trayecto así que a la que pasó un taxi-bike, me subí con él. Es un taxista pero que va en scooter y es mucho más barato. Pagué tan sólo 100 Baths, contra los 400 que pide un taxi normal por el mismo recorrido de apenas 4km. De la misma manera que había desaconsejado a Bénédicte que contratara los taxis del resort, que le pedían 2.000Baths por ir a buscarla al aeropuerto y sólo pagamos 400 los dos.
Esperándola en el aeropuerto, pedí información a los trabajadores de en qué salida debía esperarla si llegaba de Bangkok y todos me decían la misma salida, pero cuando salí a fumarme un cigarro localicé otra salida y pensé que era mejor, ya que saliera por la que saliera debía de pasar por ésta segunda. Suerte la mía ya que al final apareció por la que nadie me había indicado, sus caras no me daban ninguna seguridad, ya empiezo a saber cuándo están seguros de algo y cuándo no. Al fin apareció por la puerta de salida y un gran abrazo nos unió como dos buenos amigos que hace dos años que no se ven.
Ella venía vestida de turista total y con el color de piel de los turistas recién llegados. En seguida le dije que nada más llegar al resort debía cambiarse y que no se preocupara del color, que rápido se pone uno moreno en este país.
Tras media hora de espera, al fin nos avisaron para que subiéramos al taxi que nos iba a llevar hasta el resort que ella ha contratado. Un espectacular lugar de vacaciones, nada que ver con lo que estoy acostumbrado últimamente. Aquí hay agua caliente siempre, nunca se va la luz, la oferta de canales de TV es amplia y en diferentes idiomas y lo más curioso es que apenas hay insectos ni lagartos que dicen geeeeekoo. En realidad es como si estuviera en otra Tailandia diferente a la que yo vivo. Esa primera tarde le negué hacer la siesta por muy cansada que estuviera, y que respetara los horarios de las comidas, es la mejor medicina para no sufrir JetLag. Así que nos quedamos vagueando por las piscinas toda la tarde y cuando se ponía el sol fuimos a darnos un masaje. Ella no quería el tradicional Tai-Massage, pero una vez lo probó se quedó encantada de cómo es durante y después como uno se siente. Una cena en el restaurante nos animó a ir a descansar, ambos lo necesitábamos.
A la mañana siguiente, alquilamos una moto por el resto de los días que estaremos en Koh Samui y nada más obtenerla, nos lanzamos a la isla, a darle una vuelta completa. Hacerlo no nos llevó más de 2 horas y media, y eso que paramos a comer en Chaweng, lo peor de la isla para estar de vacaciones pero una bonita playa para ver. Cómo no, al pasar por Bo Phut paramos a ver a Nerik y cenar en su restaurante. Siempre amables sus camareros y él, con la espectacular vista de la que nunca te cansas.
El día 17 quedé con mi amigo Iñaki, aquel que conocí dos meses atrás en Bangkok y que ha vuelto por temas de negocios, aunque de momento lleva unas semanas dándose una vuelta por todo el país a la espera de ver que pasa en Bangkok y los problemas con los camisas rojas que la están liando más de lo debido. Por suerte aquí no nos enteramos de nada de eso, seguimos viviendo en nuestra república bananera (o cocotera más bien diría yo). Fuimos a comer al restaurante de siempre, ya que quería presentarle a mi amigo, que tiene muchos contactos y le pasó el teléfono de alguien de Bangkok que quizás pueda ayudarle. A parte de la alegría de verlo, me regaló un libro en español que se acababa de terminar, se llama "Quemar los días", de James Salter. Me dijo que se parecía a este blog, ya que es la vida de quien lo escribió pero empezando desde pequeño, cosa que me niego a hacer ya que bastante cuesta hacer memoria con lo pasado en uno o dos días, como para acordarme de toda mi vida ahora, … y escribirlo. La verdad es que da gusto leerlo porque o bien está muy bien redactado o está muy bien traducido, o ambas cosas, pero en apenas 60 páginas que llevo me ha estresado un poco. Demasiada información y nombres en tan poco rato y sólo tiene 14 años por donde llevo leído. Supongo que conforme se vaya haciendo mayor irá cogiendo más calma y será más ameno. Iñaki me dijo que no pudo dejar de leer hasta el final, y así lo pone en las críticas, pero ya veremos, le doy un voto de confianza. Cuando nos despedimos de él, Nerik se acercó como de costumbre a mi mesa, que ya tengo una reservada para mi, y nos invitó a pasar la tarde del día siguiente en su barco a la que accedí sin dudarlo un instante.
Otra mañana tranquila y soleada despierta en Koh Samui. Vamos a pasar otra mañana más en el lujoso resort a la espera de que llegue la hora de ver la Formula 1 y en cuanto acabe nos iremos a dar la prometida vuelta en barco. De camino a Bo Phut, paramos primero a recoger mi ropa de la lavandería y posteriormente en el 7Eleven a comprar unas cervezas ya que así hemos quedado el día anterior. Al llegar al restaurante Nerik aún no ha llegado con el barco y Bénédicte y yo nos metemos en un sastre que nos han recomendado para que ella se haga unos trapitos. Cuando el vendedor me dice que si quiero un traje a medida, mi respuesta es rápida y obvia "No gracias, este es mi nuevo traje desde hace casi 3 meses: bañador y camiseta".
El paseo en barca es al final sólo por la bahía de enfrente, ya que el barco llevaba tiempo sin ponerse en marcha. Somos 4 a bordo, Nerik, Bénédicte, Jim y yo. Jim es un amigo americano de Nerik, de edad imposible de determinar pero rondará los 60 años más o menos. Según nos cuenta (y por su planta lo parece) fue modelo fotográfico por los años 60 ya que conoce muy bien ciudades y hoteles de Madrid y Paris, a parte de otras ciudades. Después le tocó ir a la guerra de Vietnam donde era piloto de helicóptero y cuando ésta acabó, se quedó a vivir en Koh Samui y de aquí no ha salido nunca más. Cobra pensión de excombatiente y con eso tiene una vida la mar de tranquila y buena. Es un tío muy cachondo y conoce buenas cosas de Tailandia como trucos para evitar el salir continuamente del país para renovar visado, etc. Tras comprobar quela barca funciona, lo único que hacemos es quedarnos a bordo de ella, viendo el atardecer sobre la preciosa bahía de Bo Phut. Al finalizar, volvemos al restaurante y cenamos todos juntos. Una espectacular tarde más en inmejorable paraje.
Hasta la próxima entrada
No hay comentarios:
Publicar un comentario