sábado, 17 de abril de 2010

A por 15 días de merecidas vacaciones. La salida de Koh Tao

Levantarme tras el día de Songkran no fue diferente a cualquier otra mañana, ni tan siquiera más difícil. A pesar de que la cabeza pidiera un poco más de descanso, los insectos y los gallos cantan y no entienden de estas celebraciones. Las cortinas claras siguen dejando pasar la luz por las ventanas y los que se encargan de arreglar el jardín de la comunidad utilizan sus escobas y artilugios mecánicos de limpieza sin contemplaciones al alba. Otro hermoso y caluroso día amanece en Koh Tao pero hoy tengo una misión que cumplir, y es coger el catamarán que me llevará a Koh Samui ya que mañana llega mi amiga de Paris, Bénédicte. Una compañera de mi antigua empresa que viene a pasar sus vacaciones a Tailandia conmigo.

Recojo todas mis cosas de la casa, las meto en las mochilas y llamo a Chris Ciosk, para ver si él me puede guardar una de éstas que no la voy a necesitar durante el viaje. Antes de partir hacia su casa, paso a ver al propietario de mi casa y como me ha dejado estar 3 días más de lo contratado, le doy la botella de whiskey Laphroaig que me había dado mi vecina días atrás. Queda muy poco pero él valora con una gran sonrisa el gesto.

Bajo, cómo no a Blue Wind a comer y a conectarme a internet un rato. Casi llegando me encuentro a David que se estaba yendo a su casa y decide acompañarme en la comida. Hoy hemos intimado un poco, la verdad es que me caía muy bien el chaval, pero conociéndolo te das cuenta de la bellísima persona que es y el porqué está haciendo su particular "BrainOver". Al rato, cuando ya habíamos acabado de comer, aparece Marina y se une a nuestra mesa. Marina es una de las personas que más aprecio en Koh Tao, siempre sonriendo y dispuesta a ayudar y compartir y esta vez se ofrece a acompañarme al puerto para que coja el catamarán. Comentamos entre todos el día anterior entre risas y quejas sobre alguno de los nuestros, que no sabe beber y se sale de la línea de los que queremos convivir aquí, pero bueno, sólo le pasa cuando se pasa bebiendo. Antes de marcharnos, paro a devolverla moto. Hace unos días me la encontré en el suelo del Lotus Bar, y por una pequeña rascada en el guardabarros delantero y otra aún más pequeña en la cesta me piden 6.000 Baths (138€), le digo que si está loco, pero realmente es lo que pone en el contrato ya que están estipulados los precios de cualquiera de las reparaciones. Al final consigo dejarlo por 2.500 B alegando que le he visto muchas veces que no cambia los plásticos, si no que los pinta él mismo y que además soy amigo de Stephan y de Andy. A regañadientes acepta mi oferta y todos tan felices, bueno yo no demasiado pero es lo que hay.

Al llegar a puerto con Marina, me encuentro con Tony, un sueco muy cachondo que vive en Oslo que conocí días atrás en el Choppers y que va de camino a Koh Pha Ngan. Me comenta que se marea en los barcos y que qué pienso del catamarán. Le digo que es el que menos se mueve de todos, que prácticamente es como ir sobre raíles, y cierto es siempre y cuando todo vaya bien. El nuestro llega con media hora de retraso, pero aquí ya se sabe, "no worries, no hurries", o lo que es lo mismo, sin preocupaciones ni prisas. Al fin subimos y conseguimos un par de asientos en la zona buena, con aire acondicionado y TV. Al empezar la marcha, veo que el navío va dirección al norte, siendo nuestro destino sur realmente. Se para, gira, avanza unos pocos metros y se vuelve a parar. En ese momento, los raíles por los que suele desplazarse se convierten en una pequeña montaña rusa si hay olas, y hoy las tenemos enormes, de un metro como mucho. Pero dentro parecen mayores. Da la sensación de que vamos a volver al puerto pero no, nos lanzamos camino al sur y al rato se vuelven a parar los motores. Y así sucede otras cuatro veces antes de llegar a Koh Pha Ngan. No creo que haya sido su mejor viaje en barco pero tampoco ha sido desesperante. Lo malo es que la información de lo que pasaba nos la daban en tailandés y ningún tripulante fue capaz de traducírnoslo. Tampoco ninguno de los otros viajeros locales.

El siguiente trayecto hasta Koh Samui fue sin contratiempos, directo y rápido, en apenas media hora. Al llegar al puerto, nos separaron en diferentes taxis que nos distribuyen por las zonas de la isla. Una pareja de alemanes, Ed y su novia de impronunciable e imposible de escribir ya que realmente era Turca, me preguntaron por unos bungalows en Bo Phut. Les dije que desconocía dónde estaban pero que si buscaban algo barato y mejor que una cabaña, que me acompañaran a donde iba a alojarme yo, en el guesthouse donde estuve en mi anterior visita a esta isla. Accedieron a mi recomendación. En el que yo quería no había habitaciones libres pero si en el de al lado, y que por cierto estaba mejor aún y por el mismo precio. Me preguntaron por algún sitio para cenar que fuera bueno y barato. Mejor aún, os voy a enseñar uno que es bueno, bonito y barato. El restaurante de mi amigo Nerik, el tailandés propietario de aquel bonito restaurante que conocí. Al llegar, un saludo efusivo y un abrazo les demuestra que es de confianza y que nos conocemos. Nerik me dice que está contento porque cumplo mi palabra. Hoy no tiene ni cocineros ni camareros, pero se ofrece a ir a buscarnos la comida a otro restaurante y traérnosla sin coste alguno. Tras la cena, hablamos con él un rato y nos fuimos a tomar una cerveza antes de ir a dormir, ya que al día siguiente ellos se levantan a las 5:30 de la mañana para ir al aeropuerto y yo a las 8 para ir a buscar a Bénédicte. Intercambio de móviles por si nos volvemos a ver uno de estos días por Tailandia.


 

Hasta la próxima entrada

1 comentario:

  1. Ya veo que sigues bien (lo raro seria lo contrario). Un abrazo muy fuerte y dale un beso a Bénédicte de mi parte.

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