sábado, 24 de abril de 2010
Día de pesca
7:30 de la mañana. Beep beep. Me llega un mensaje. Es Narit, mi amigo tailandés que me envía un SMS para decirme que si queremos ir a pescar con él hoy. Al momento le llamo para confirmarle que sí, pero me dice que será a las 4 de la tarde. ¿Para qué entonces me envía el aviso con tanto tiempo? Bueno, supongo que para que nos organicemos el día acorde al nuevo plan.
Me hace mucha ilusión que cuente conmigo para volver a salir en barco, y aún más para ir de pesca. La última vez lo hice con uno de mis mejores amigos, Tomy y fue en L'Atmella de Mar, el verano pasado. Como no tenemos equipo de pesca, le digo que qué me hace falta y me comenta que va a ser pesca a mano, no con caña.
Mientras Bénédicte se queda en la piscina del resort disfrutando de sus vacaciones, me subo a la moto y voy dirección Nathon, la capital de Samui a buscar el equipo en una tienda que me han dicho. De camino veo una de las miles peluquerías (tantas como centros de masaje) que hay en la isla y decido que es buen momento para cortarme el pelo. Mi calva parece que se va recuperando poco a poco pero aún clareo por la coronilla un poco y con el pelo bien corto, al 1 de máquina, se disimula mejor. El carril bus que tengo en la parte superior también queda más oculto con la rapada. Tras el paso por la peluquería, con masaje cervical, de cabeza y espalda incluido por 130 Baths, voy dirección a la tienda de pesca. Allí me atiende en principio una señora que sabe tanto inglés como yo tailandés, por lo que lo mejor es que espere 5 minutos a que llegue su marido. Éste si que habla bien inglés y por lo que veo en las muchas fotos de la tienda es buen pescador. Para no errar en la compra, llamo a Narit y le digo que le comunique al vendedor dónde vamos a pescar y cuál es nuestra intención en cuanto a peces se refiere. El Archipiélago de Koh Samui (Koh Samui, Koh Pha Ngan y Koh Tao) es bastante famoso por su pesca, aquí se hacen competiciones internacionales. Entre los dos preparamos 3 aparejos de pesca, yo creo que los anzuelos son demasiado grandes, teniendo en cuenta la vida submarina que suelo ver, pero no voy a discutir con nadie y menos sobre pesca.
A las 4 llegamos al restaurante de Narit y él está preparando la barca para salir. Esta vez no viene Jim, pero si un nuevo extranjero llamado Kenneth. Este chaval ha venido de viaje de novios de su padre, recién casado con una chavalita bastante más joven y guapa que él. Casi se podría decir que hace mejor pareja con el hijo que con el padre pero ya se sabe que "Poderoso caballero es Don Dinero". Son noruegos y su color blanco de piel lo puede confirmar perfectamente. Kenneth aparece bastante borracho pero por suerte no grita ni molesta nada, cada vez que hace algo un poco fuera de tono él mismo se disculpa, a veces con demasiada frecuencia y sin tener por qué, pero normal dado su estado de embriaguez.
Al fin salimos a la mar y cuando apenas llevamos 3 minutos de travesía nos damos cuenta de que nos hemos olvidado algo esencial para pescar: el cebo. Media vuelta y al restaurante donde recojo una bolsa con sepia para engañar a los peces. Ésta está cortada en trocitos tan pequeños que si pica algún pez, es porque está completamente ciego ya que se ve más el anzuelo que el cebo. La primera parada la hacemos frente a una de las esquinas de la isla, donde está el hotel que pertenece a la lujosa cadena Six Senses. Desde este hotel pueden ver desde el amanecer hasta el anochecer, tiene que ser precioso… y muy caro. Ni una sola señal de picada y decidimos cambiar de escenario. Al oeste, a apenas 300m tenemos una isla prácticamente desierta.
Desconozco el nombre de esta isla, pero sólo tiene un pequeño embarcadero y un bar. Éste trayecto me pide Narit que lo haga yo, vamos que gobierne el barco y encantado de poder hacerlo. La barca no es que esté en su mejor estado ya que el acelerador no es progresivo. Tiene un recorrido largo hasta que notas que se mueve y de ahí hasta gas a fondo hay tan sólo 2 o 3 centímetros, por lo que amarrar se convierte en un buen reto que logro solventar sin ningún percance. Allí volvemos a intentar pescar, otra vez sin suerte, Tengo dos picadas pero se llevan la comida y la tercera se me enroca el pez y no logro sacarlo por lo que tengo que cortar el hilo muy a mi pesar.
No ha habido pesca, pero la tarde nos regala una de las más bonitas, si no la más, puestas de sol que recuerdo aquí. No voy a comentar nada sobre el atardecer, las fotos lo dicen todo.
http://picasaweb.google.es/maurodion/Pesca20042010
Hasta la próxima entrada
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario