¡¡Happy Songkran a todos!! , o lo que es lo mismo, ¡¡Feliz Año Nuevo Budista!! Y es que en 4 meses ya llevo 3 fines de año. El de España, y dos en Tailandia, uno el chino que ya comenté cuando llegué aquí y ahora este otro. Sin lugar a dudas me quedo con el más divertido de todos, éste último llamado Songkran.
No es exclusivo de los tailandeses, si no que es para toda la comunidad budista.
Sabía más o menos de que iba a ir la fiesta, pues todo el mundo habla muy bien de ella pero un poco pequé de pardillo. Cuando me levanté por la mañana, tenía toda la ropa por lavar y decidí ir a la lavandería. Cómo iba a imaginar que hoy no me lavarían la ropa si aquí parece que se trabaje 24h, pero en realidad me hicieron un favor. Iba demasiado "de domingo" para el día que es. Pensé que ya que era año nuevo, sería lo mejor sacar mis mejores galas del armario, o sea pantalón corto y camisa de manga corta (cuando voy de bonito sin pasarme la diferencia está en que en lugar de pantalón uso bañador con la camisa), pero al negarme el limpiar mis camisetas, volví a casa. Llegando me encontré con Chris, mi vecino y amigo y me dijo que qué hacía así vestido, que me había pasado a buscar por casa para ir a la gran fiesta y le extrañó el no verme. Su vestimenta realmente era acorde al evento: bañador, flotador en la cintura y pistola de agua. Nada más. Así que me en cuanto llegué a casa, me despojé de mis ropas, me puse bañador, chancletas y camiseta (groso error el de la camiseta y las chancletas) y me lancé camino al sur de la isla, a Fishis's Burguers (así se llama y así lo escribo), donde había quedado con él, Nicky, Jo, Laura, y unos cuantos más.
Nada más pasar la lavandería de antes, a escasos 200 metros de mi casa, me pararon unos tailandeses que estaban en medio de la calle y lo primero que hicieron fue rociarme con agua y con harina, completamente mojado y manchado de blanco acabé tras el primer encuentro, ahí decidí quitarme la camiseta y ponerla bajo el asiento, con las chancletas. Un poco más abajo, tras otras dos paradas conseguí llegar a P's Shop y ahí pude armarme con una gran escopeta de agua para estar a tono con el resto de habitantes y turistas. En la misma puerta pude cargarla de agua para defenderme de los ataques de … TODA LA ISLA. Aquí la guerra de agua es de todos contra todos, no hay equipos ni nada que se le parezca, y eso es muy divertido. Cuando al fin llegué al encuentro con mis amigos, tras innumerables paradas y contraataques, en la hamburguesería hicimos un brunch (breakfast y lunch = desayuno y comida todo en uno) bien cargado de grasa para aguantar bien el día, ya que bien me han dicho que las Shingas nos van a acompañar durante todo el día, ya que la fiesta empieza a las 9 de la mañana y termina cuando te vas a casa. Tras comer un poco nos juntamos todos en la puerta del Fishis's para hacer nuestra particular guerra contra el resto de los que pasaban por la calle. Pistolas en mano, palanganas o cualquier otro artilugio que te sirva para mojar es bien usado, incluso granadas de globos de agua pudimos usar. Parando a cualquiera que pasara, ya fuera andando, en moto, en quad o en coche, a todo se le tira gua sin contemplaciones de ningún tipo, y por todo el mundo es bien recibido el líquido elemento sobre su cuerpo. Lo más valorado es buscar alguna parte seca, como pueda ser bajo la gorra, ir al mostrar cómo se logra humedecer esa parte, los gritos y vítores son lo que silencia cualquier otro sonido. El propietario nos dijo que estábamos gastando 10.000 (diez mil) litros de agua por hora, una barbaridad pero lo puedo creer, éramos unos 20 pistoleros sólo en esa hamburguesería. Los bidones de agua estaban por toda la isla, en la puerta de cualquier comercio había gente dispuesta a parar y mojar. A parte de harina, y esto sólo lo hacen los tailandeses, te paran y te pintan con colores rojos, azules o blancos, pero que se van con el agua. Lo malo es la olor, que es como refrescante y fuerte a la vez. Ves tú a saber qué es realmente.
Tras dos o tres Shingas, decidimos partir hacia Sairee Beach, nuestra zona al norte de la isla. Nadie quiere conducir borracho y lo mejor es desplazarse antes de que eso ocurra. Allí la fiesta cambió un poco ya que las pistolas se recargaban con demasiada facilidad en el agua del mar y las cervezas y cubatas (para quien quiera beberlos con whiskey o vodka tailandés ahí están) son más fáciles de conseguir. Además acompaña la música de todos los bares y lounges de playa con lo que se convierte en otra gran fiesta nocturna de playa, pero esta vez con casi toda la isla en nuestra zona.
Ha sido un gran día y mejor noche. ¡Happy Songkran!
Hasta la próxima entrada
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